24/11/09

La verdadera poesía



El reinado de la poesía no puede concluir en tanto que el hombre exista; no puede acabar mientras la Humanidad peregrine en la tierra la viva aspiración del alma al supremo ideal de la belleza. Su esfera de acción podrá dilatarse, pero como todo lo que tiene por base al hombre mismo, la poesía, con él camina en el curso de las edades.

Los himnos sagrados y las teogonías y cosmogonías poéticas de la infancia de los pueblos; la epopeya de las heroicas edades en que ya las pasiones y caracteres, se desarrollan con claridad histórica.

Siendo Dios la historia y el corazón humano, los eternos manantiales de la poesía, todas las galas de la naturaleza, las mas nobles y cadenciosas combinaciones del lenguaje, ¿cómo no ha de tener importancia, y puesto, y voz en todos los estados de la sociedad? ¿Quién puede negar el influjo civilizador de los sublimes cantos de la Biblia? La verdadera poesía es la que se funda en la verdad de la naturaleza, de las ideas y de los sentimientos: la falsa poesía o la convencional, en las pasiones, en el cálculo y en todas las concupiscencias.

Antes que Dante, está Homero; antes que Homero, los cantores bíblicos.

La musa de Grecia y Roma, siempre corresponde a la índole peculiar de las gentes cuyas glorias canta o cuyas pasiones halaga; la exaltación heroica y el amor a la patria, los dos elementos mas elevados de aquellas edades; el idealismo de la forma y el goce de los placeres sensuales, son la fuente de inspiración de la poesía pagana, y de la poesía falsa y convencional.

Virgilio tenía un sentido moral mayor que el de las divinidades que retrataba, que no eran mas que las máquinas de su poema, y no como en Homero los tipos sagrados de su creencia. Pero Virgilio era un poeta esencialmente pagano, y de los que mas alta elevaron la idealización de la materia. Era un verdadero poeta, de aquéllos en los que en las civilizaciones adelantadas reflejan la grandeza de un pueblo, ensalzan su gloria y sus virtudes, y, asimilándose los progresos del pensamiento, contribuyen a difundirlos en elegantes versos.

La poesía pagana encierra ciertamente bellezas inmortales, mas era forzosa la aparición del cristianismo para acrisolar la fuente del sentimiento y levantar la imaginación al idealismo del espíritu.

La poesía en la Edad Espléndida se empapa del orientalismo de las Cruzadas y de la invasión musulmana. El espíritu humano, después de mil penosas evoluciones, llegó al último de sus desenvolvimientos, cuando libre de los vicios y errores que le esclavizan en la tierra, dueño de sí mismo, sacia su sed en las fuentes del amor celestial, y abre sus alas a los resplandores de la verdad divina. Dante es el vértice en torno del cual pasan los hombres y las generaciones, se mueven los astros y giran las esferas. La genuina inspiración poética, es aquélla que se funda en la verdad eterna del corazón humano y en la verdad social de la época en que el poeta escribe.

El mas profundo y general conocimiento del griego y del latín, purificó y engrandeció las modernas lenguas, pero el entusiasmo que volvieron a despertar los modelos de Grecia y Roma, contribuyó a desnaturalizar la verdadera poesía, apartándola del propio caudal, para volver a reflejar tipos, ideas y creencias de civilizaciones que pasaron para siempre. Esto es, la que nos quieren dar como nueva los materialistas, los racionalistas, y los idealistas vergonzantes panteístas. La poesía que no cree, siente o piensa, no es poesía; y solo aquello que tiene por fundamento al Hombre-Dios y por cuadro la naturaleza, podrá ser objeto de imitación bien entendida para los modernos.

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