21/11/09

Ciencia y Fe


La verdad y la ciencia tienen siempre el sagrado privilegio de acabar por ser conocidas y respetadas, a pesar de la sombría modestia, su inseparable compañera.

A través de los innegables progresos de la civilización contemporánea se percibe un quejido estridente que revela la herida profunda de su corazón. Empeñada en separar por un abismo la fe y la ciencia, la religión y la filosofía, no se advierte a sí misma que comete un parricidio al lanzar una hermana contra la otra, olvidando a su Padre común, que está en el cielo.

Se enaltecen la libertad, la igualdad, la fraternidad, y se combate al Evangelio, DONDE SOLO ENCUENTRAN SU VERDADERA SIGNIFICACIÓN. Se propende a calmar los males de la Humanidad acongojada, y se huye del catolicismo, SU ÚNICO Y UNIVERSAL REMEDIO.

Deber pues de todo verdadero científico y filósofo, es contener en lo posible el devastador torrente de estas falsas doctrinas.

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