17/6/09

Sobre el poder del rey


Decía el padre jesuita Juan de Mariana: "El rey, ejerce con mucha moderación la potestad que recibió del pueblo...así, no domina a sus súbditos como esclavos a la manera de los tiranos, sino que los gobierna como a hombres libres, y habiendo recibido del pueblo la potestad, cuida muy particularmente de que durante toda su vida se le conserve sumiso de buena voluntad".

Acerca de esta libertad con que se trataba en España de los puntos mas importantes de derecho público, es notable la siguiente anécdota que retrata bien las ideas y costumbres de aquellos tiempos tan desconocidos y desfigurados por los nuestros. Reinando Felipe II, cierto orador afirmó en un sermón en presencia del monarca, que los reyes tenían poder absoluto sobre las personas de sus vasallos y sobre sus bienes. Hombres gravísimos en dignidad, en letras, en limpieza de pecho cristiano y entre ellos persona que en España tenía lugar supremo en lo espiritual y que había tenido antes oficio, en el juicio supremo de la Inquisición (el nuncio de Su Santidad), calificaron por muy escandalosas semejantes palabras, a lo que nos dice el secretario Antonio Pérez. Delatado el predicador al Santo Oficio, instruyose expediente, y aquél, a mas de varias penitencias que se le impusieron, fue condenado a retractarse publicamente de su dicho como de proposición errónea, leyendo en un papel que le fue entregado, estas notabilísimas palabras: "Porque, señores, los reyes no tienen mas poder sobre sus vasallos del que les permite el derecho divino y humano, y no por su libre y absoluta voluntad".

He ahí, el por qué y la razón de la monarquía hispánica tradicional, tan lejos del absolutismo y de la pelele monarquía liberal.

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