8/6/09

Juan de Urbieta, el soldado que capturó a un rey

Nicolás de Soraluce, guipuzcoano y celoso de las glorias patrias, remitió en su día nuevas noticias a Víctor Gebhardt sobre Juan de Urbieta:

Soldado vizcaíno que puso su espada en el pecho de Francisco I y le intimó la rendición al caer el monarca francés derribado con su caballo entre el fragor de la pelea, en la batalla de Pavía. Era capitán de caballería y natural de Guipúzcoa (antiguamente se denominaban con el nombre general de vizcaínos a los naturales de cualquiera de las tres provincias vascongadas):

Carta de Francisco I, Rey de Francia, a los 10 días de su prisión en la batalla de Pavía

Francisco, por la gracia de Dios, rey de Francia. Hacemos saber a todos aquéllos a quien tocare, que Juan de Urbieta, del señor don Hugo de Moncada, fue de los primeros que se hallaron en nuestro riesgo cuando fuimos presos delante de Pavía, y nos ayudó con todo su poder a salvar la vida, en que le estamos en obligación: y entonces nos pidió diésemos libertad al dicho señor Hugo, su amo, nuestro prisionero. Y porque esto es verdad, hemos firmado la presente de nuestra mano en Pizgueton a cuatro días de marzo de 1525. FRANCISCO (Traducción hecha con autoridad del teniente de corregidor de Valladolid a 15 de julio de 1615 a petición de doña Marta de Alcayata, viuda del capitán Sebastián de Urbieta).

Testamento de Juan de Urbieta, otorgado en la Villa de Hernani a los 22 de agosto de 1553, ante Martín de Percaztegui

Después de la invocación de la fe, de algunas mandas y de fundar un mayorazgo a cuyo goce llama a Juan Esteban de Urbieta, su hijo natural, se lee esta cláusula: “Y en la mejor forma, manera y facultad y fuerza que sea y ser pueda para la conservación del dico mayorazgo y mejorazgo, y puedo, y se requiere para valer y ser estable, firme y valedero para siempre jamás, de derecho y de fecho de los dichos bienes que tengo y poseo y armas y devisa que Su Majestad me hizo merced, para que las trajiese y pusiese en donde yo quisiere; que son un escudo y dentro del escudo un campo verde, y junto al campo el río Tesino pintado con las ondas de la mar, y por encima del río un campo blanco, y en el campo verde debajo un medio caballo blanco, en el pecho una flor de lis con su corona y el freno y riendas coloradas y la rienda caida al suelo y mas un brazo armado con su estoque alzado arriba. Todo está dentro del escudo apegado un yelmo, alzada la devisa, y encima del yelmo por timbre el águila negra imperial partida con dos cabezas, todo pintado como parece por el privilegio y merced que de ellas me hizo Su Majestad por la prisión del rey de Francia y otros servicios. Y es mi voluntad que después de mis días los haya, tenga, herede y posea y suceda en todos ellos el dicho Juan Bautista de Urbieta, mi hijo natural, legitimado por Su Santidad y el emperador nuestro señor”.

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