5/6/13
Al héroe anónimo
"Héroes cuyo nombre ignora la patria, y que ni sus propias madres saben que lo fueron".
Nadie sabe mas de sacrificios, que el carlista, a centenares, a miles se cuentan los que han dado su vida en todas las formas de holocausto: en la pelea; en la impotencia y tristeza del hospital, o del lecho del herido; fusilados; ahorcados como en Vitoria; perseguidos y ahumados en cuevas como a fieras salvajes; en la pobreza o amargura del destierro.
Para su vida oscura, como la de tanto héroe anónimo, no tendrá la historia una página generosa; solamente la amistad le consagrará un culto perdurable en el altar de los corazones. A su vida de martirio redentor, de sacrificio inacabable y de lucha inextinguible, ha coronado una muerte sufrida y resignada.
La memoria y la noble figura de aquel prototipo de la honradez caballeresca, de la lealtad legendaria e inquebrantable y del valor que invade los confines del heroicismo temerario.
22/8/12
Y la victoria será nuestra
Demasiado saben los que la combaten, que la Religión católica solo muere en el deseo de los que nunca la verán morir.
"Antepongamos la libertad a la vida, y huiremos de servidumbre, que por no padecerla debemos menospreciar la muerte. Imitemos a los que con fatiga han conseguido fama y nobleza en los actos de virtud y valentía, que la hidalguía propia no se engendra en el vientre, ni se nace, ni se crece, se halla. Estemos constantes. Acordémonos de lo que le debemos a nuestra Religión y a nuestro Rey. Resistamos un breve rato la sed. Apreciemos la victoria, y la conseguiremos con la intervención de Dios y de su Madre Santísima, Reina de los Cielos".
"Nuestra virtud presente ha de hacer vana su multitud, porque esperaremos ver las maravillas de Dios en la soberbia de nuestros enemigos".
Del Pulgar
18/4/12
Asociación Memoria Navas de Tolosa 1212 (VIII Centenario de la victoriosa batalla)
El sábado 21 de abril, a las 17:30, en el Parador de Jaén será presentada la ASOCIACIÓN MEMORIA NAVAS DE TOLOSA 1212. Intervendrá el escritor Guillermo Rocafort.
En próximas entradas, una vez que contactemos con los miembros de esta asociación, informaremos sobre la misma.
Celebramos que surja una iniciativa como ésta en el VIII Centenario de nuestra victoria de las Navas de Tolosa (hecho significativo que cambió el curso de nuestra historia, con la aniquilación virtual del Imperio Almohade y el fin de la nueva expansión mahometana, la mas peligrosa, con la victoria de los ejércitos cristianos acaudillados por Alfonso VIII de Castilla, Pedro II el Católico de Aragón, Sancho VII el Fuerte de Navarra, Diego López II de Haro de Vizcaya, y el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, al frente no solo de castellanos, aragoneses, catalanes, navarros y vascos, sino también de voluntarios gallegos, leoneses, portugueses y ultramontanos).
Honor y Gloria a aquellos héroes.
18/3/12
El balcón de Churruca

En la villa de Motrico
el Rey de Castilla está;
la casa del gran Churruca
se propone visitar.
Y el Rey, que honra la memoria
del gran marino inmortal,
del santo amor de su pueblo
pruebas recibiendo va.
Córdoba, Anrich, Carnevali,
Viñalet y algunos mas
ya, con el Rey, de Churruca
pisan la casa natal.
Desde el balcón favorito
del héroe de Trafalgar,
contempla el Rey los espacios,
la ancha llanura del mar.
Cruzando, cerca del puerto,
tres naves rebeldes van,
de Churruca el alto muro
divisan con claridad.
Distinguen, en sus balcones,
las rojas boinas brillar,
y, a la indefensa Motrico,
hacen fuego sin piedad.
¿Qué dijera el gran Churruca
si, a sus reyes, desleal,
de aquí, viese a la Marina
su pueblo bombardear?
Así exclama el Rey de España;
y esta respuesta le da
un marino. "¡Mas quisiera
no haber visto a Trafalgar!
¡Y a vivir, le hubiese muerto
nuestra ignominia naval,
como mató a Méndez Núñez
su deshonra contemplar!"
Y mira el bravo marino
una lágrima en la faz
del Rey, correr por su rostro
y, al fin, la tierra mojar.
"¡Aun hay marinos en tierra
con honra y con lealtad!"
dice el Rey. "¡Si los leales
sobre ella deben pisar!
Si nuestro honor, de los mares,
el cielo desterró ya,
todos, todos los marinos
debimos desembarcar!"
Buque extranjero de guerra
cruza a lo lejos el mar,
y sentado sobre el puente
se divisa al capitán,
¡Que al ver, de aquellos tres buques,
la salvaje indignidad:
con insultante sonrisa,
escupe airado a la mar...!
¡Marinos, si las espumas
veis vuestro buque asaltar,
las salivas del desprecio
de los honrados serán!
¡Y no encojáis vuestros hombros,
con indiferencia audaz,
que, con desprecio, Churruca
escupe del cielo al mar!
¡Vosotros, los que mirasteis
la lágrima que honró mas
al suelo donde naciera
el héroe de Trafalgar:
Probáis, como el gran Churruca
y Méndez el inmortal,
¡ QUE QUERÉIS HONRA SIN BUQUES;
BUQUES SIN HONRA, JAMÁS!
¡Vosotros sabéis, marinos,
que, en el sentido moral,
una lágrima ser puede
mas grande que vuestro mar!
EL CONDE DE GUERNICA
12/3/12
La bandera de los Zuavos (Ignacio Wills 1849-1873)

Tendido en el polvo
cubierto de heridas
oprime en sus brazos
el bravo carlista,
la augusta bandera de sangre teñida.
Aun oye luchando
con breve agonía
los hierros que chocan
las balas que silban.
Al cielo levanta
el alma y la vista,
murmuran sus labios
Postrer despedida.
-¡Señor! ¡Mi bandera!,
Gimiendo suspira,
¡Que no me la quiten
ni en muerte ni en vida!
Sus ojos se cierran,
sus manos se crispan
y muere besando
la Cruz bendecida.
Allá, en el palacio
Do el Rey deposita
los santos recuerdos,
las nobles reliquias,
ostenta sus pliegues
la enseña bendita,
manchada de sangre
del bravo carlista.
Miró Dios al héroe
que orando moría,
oyo su plegaria
ferviente y sentida,
salvó la bandera
de toda mancilla,
y el Rey con respeto
la guarda y la mira.
Jamás tocó en ella
la mano enemiga
que el héroe la guarda
en muerte y en vida.
Carlos Verdugo - 1892
A la memoria de Ignacio Wills
4/3/11
Caballerosidad ante todo

4/11/10
Ladrillos molidos

Siena (Toscana) estaba bajo la protección del Emperador. Pero mal aconsejados los vecinos por las tropas francesas, se levantaron en armas contra los españoles. Tres de ellos tuvieron que encerrase en una pequeña torre de la puerta romana.
Fue inaudito lo que hicieron los sieneses para reducir a aquellos tres españoles, pues incluso llegaron a prender fuego a la puerta de la torre. Como pasaban los días y aquellos tres hombres no se rendían, se acercaron a la torre dos caballeros franceses y les gritaron:
- Españoles, no queremos vuestra muerte, queremos solo que os rindáis, y si deseáis servir al rey de Francia, os daremos pagas dobles.
Un español asomó la cabeza y les respondió:
- Si el rey de Francia es tan bueno, no le faltarán soldados; nosotros antes queremos perder las vidas que dejar de servir a nuestro Rey.
Viendo los franceses tal obstinación, les replicaron:
- Pero así no podéis vivir, supuesto que no tenéis qué comer.
A lo que los de dentro volvieron a contestar:
- Sabed que tenemos abundancia de ladrillos, y que los españoles, cuando nos falta pan, con éstos molidos nos mantenemos.
Al oir la contestación de aquellos tres héroes, admirados los sitiadores de tanta valentía, les abrieron las puertas y los dejaron marchar. Poco después don Juan Manrique de Lara logró apaciguar a los de Siena.
5/10/10
Fuego purificador

El duque de Borbón era francés, pero había servido junto a las armas españolas contra sus propios paisanos: era pues, un traidor a su patria y por eso no lo veían bien, no solo los franceses sino algunos nobles españoles.
El caso es que dicho duque pasó por Toledo, donde tuvo que pernoctar. El emperador Carlos V se comunicó con el conde de Benavente, Alonso de Pimentel, y le mandó que diese hospedaje aquella noche al duque.
- ¿En mi casa, señor?...- preguntó el conde.
- En tu palacio, que es el mas hermoso de Toledo - le contestó el emperador.
El conde de Benavente bajó la cabeza y se retiró. Aquella noche llegó al palacio el duque de Borbón. Lo recibió con gran cortesía el de Benavente; quiso el duque conocer las maravillas y riquezas que el palacio contenía, y todas se las mostró el caballero castellano. El de Borbón se retiró luego a sus aposentos, durmió aquella noche, y a la mañana siguiente continuó su viaje.
Poco después de abandonar el palacio, el conde de Benavente le pegó fuego al edificio: ardió todo, muebles, tapices, lienzos, hasta los magníficos aleros ornamentales.
Cuando algunos nobles le preguntaron al conde por qué había reducido a cenizas tan suntuoso palacio, repuso:
- Yo hospedé en él al duque porque así me lo ordenó mi Emperador y señor; pero donde un traidor ha vivido, no puede permanecer un hombre de honor.
16/12/09
El mito Roger de Flor

Nacido en Brindisi de padres nobles. Su padre era un halconero germano del emperador Federico II Hohenstaufen, llamado Ricardo Blum (Flor), cuyo nombre cambió por el de Ricardo Fiore para casarse con una italiana.
Cuando Conradino de Suavia, al mando de los gibelinos, hizo el postrer esfuerzo para reconquistar la herencia de sus padres, Ricardo siguió el águila negra de los Hohenstaufen (luego incorporada en las armas de Aragón por Fadrique II de Sicilia) y murió como tantos otros en Tagliacozzo.
¿Qué pasó entonces con su desconsolada viuda? pues que entró en un estado próximo a la miseria y con dos hijos a cargo, Jacobo y Roger. Cuando un caballero templario provenzal pasó por allí, prendose del niño, y con permiso de la madre se llevó al pequeño Roger para hacerle entrar en la Orden.
El joven Roger fue uno de los mejores marinos de las naves del Temple, ingresó en la Orden y pronunció sus votos y se le dió entonces a mandar la mayor galera que en aquellos tiempos se había construido, cuyo nombre era "el Halcón". Hizo con ella grandes proezas contra los sarracenos. Combatió en Tolemaida y se distinguió en los heróicos combates del aspirante Reino de Jerusalén.
A consecuencia de haber embarcado en su nave a personajes de importancia y cuantiosos caudales cuando se perdió Tolemaida, incurrió en el enojo del gran maestre de la Orden, que le citó varias veces ante el tribunal templario (todavía no está averiguado, si el enojo del gran maestre estuvo justificado o no). Finalmente fue apartado de la Orden.
De Marsella pasó a Génova, y con dinero que le prestaron, armó una buena galera cuyo nombre era "la Oliveta". Como el buen mercenario en que se había convertido, ofreció en seguida sus servicios al duque de Calabria (de la casa de Anjou), pero mal recibido se fue a Messina, donde Fadrique II le acogió muy favorablemente y le elevó de forma sucesiva, a los cargos de almirante de Sicilia y miembro de su consejo; dióle el castillo de Trip y el de Alicata. Acabó pues guerreando contra los enemigos de su padre.
Desde aquel momento, su fortuna no conoció límites; puso al frente de su compañía de a caballo, a En Berenguer de Montroig y a micer Roger de la Matina, y con 5 galeras y un leño empezó a correr todo el principado de Nápoles, la playa romana y las costas de Pisa, Génova, Provenza, Cataluña, Al-Andalus (o la España ocupada) y Berbería: "Apoderábase de cuanto encontraba (nos dice Muntaner que fue intendente general de Roger y de la compañía que marchó a Oriente), así de amigos como de enemigos, con tal que fuese dinero o mercadería buena que pudiese meter en sus galeras, con la diferencia que a los amigos les daba un debitorio, diciéndoles que cuando habría paz se les satisfaría, y a los enemigos les quitaba todo cuanto bueno llevaban, dejándoles sin embargo los leños y las personas, pues a ninguno hacía mal."
Con ese sistema de guerra, llegó el bueno (y bribón) de Roger, a ser el almirante mas opulento de la época, pero siempre manifestó gran menosprecio de las riquezas, menosprecio que por una singularidad extraña hacíale muy poco escrupuloso en los medios de adquirirlas.
La intrepidez, la generosidad, la presencia de ánimo y la astucia eran las cualidades eminentes de aquel hombre que murió asesinado a la edad de 37 años, después de haber sido por algún tiempo comandante en jefe de los "marines del medievo" (esto es, almogávares) y el supremo árbitro de Constantinopla.
Moría el hombre, nacía el mito.
27/11/09
Genios y Figuras


4/11/09
Heroica respuesta

En la serie de conquistas que precedieron a la de Granada, los soldados de los Reyes Católicos realizaron hazañas sorprendentes, que dieron por resultado la rendición de poblaciones como Alorca, Coín y Marbella.
Luchábase en Coín. El capitán Pedro Ruiz de Alarcón abrió ancha brecha en uno de los muros de la ciudad y luego, arengando a su compañía, se precipitó por el boquete sin darse cuenta de que perdía el contacto con el resto del ejército.
Los moros, que vieron esto, le cerraron la retaguardia y se fueron contra él como lobos hambrientos. Al ver el ayudante del capitán que los enemigos les iban a cercar por todas partes, le gritó a su jefe:
- Señor don Pedro: ¡huid, que le cierran la salida!.
Le miró un instante el capitán y le contestó:
- Entré aquí para pelear; no para salir huyendo.
Y peleó, hasta que rodeado de moros y acribillado de heridas, exhaló el postrer suspiro.
26/10/09
Al pie de la brecha


El segundo sitio de Zaragoza duró 172 días. ¡Imposible resistir!. La ciudad fue incendiada, volada la Universidad, robado y saqueado el tesoro del Pilar; no había alimentos ni medicamentos, ni armas...¡no había mas que coraje y dolor!.
Cuando se estaban fijando las condiciones de la capitulación, el francés Lannes dijo:
- Se respetarán las mujeres y los niños, con lo que el asunto queda concluído.
- ¡Cómo concluído! -contestó el bravo José María Ric- ¡Ni empezado! porque eso equivaldría a entregarnos sin condiciones, y antes de eso Zaragoza continuará defendiéndose, porque aun tiene armas, municiones y, sobre todo, ¡puños!.
El pueblo zaragozano, vencido pero no humillado, impuso sus condiciones al vencedor. Si su comportamiento fue heroico, no lo fue menos el de Gerona, gobernada por don Mariano Álvarez de Castro.
Los revolucionarios-napoleónicos se ensañaron con la ciudad. En ella no había qué comer; los sitiados se defendían como espartanos. Enviaron los sitiadores un parlamentario para intimar a Álvarez de Castro a la rendición, a lo que él contestó:
- ¡Váyase Usted! No quiero entenderme con los enemigos de mi patria mas que a cañonazos, y en lo sucesivo recibiré con la metralla a todos los emisarios que vengan.
Los franceses arreciaron.
Álvarez de Castro llamó a un oficial y le mandó hacer una salida por el oeste para tantear la situación:
- Y si soy rechazado, ¿a dónde me retiraré, mi general? -le preguntó.
- ¡Al cementerio! -le respondió.
Días terribles pasaron; no había en la ciudad caballo, jumento ni perro que comer. Un derrotista le dijo al heroico defensor que la gente caía desfallecida por las calles y que no había mas remedio que capitular:
- ¡Cómo! -le increpó Álvarez de Castro- ¿Usted solo es aquí cobarde? cuando ya no haya víveres nos comeremos a Usted, y después resolveré lo que mas convenga (que crack).
Cayó enfermo Álvarez de Castro, se lo llevaron los franceses al castillo de Figueras y allí lo asesinaron.
Eran otros tiempos, la gente era de otra pasta y palabras como "honor" y "valor" tenían un alto y sacro significado. Igualito que ahora.
23/10/09
De traidores y de heróicos mozárabes de Córdoba


Breve introducción: (pero no se vayan todavía, porque es una historia digna de contar y de ser recordada, a fin de cuentas guarda exacto paralelismo con la época en que vivimos) Hete aquí: Córdoba, capital moruna, tenía sus condes cristianos, a quienes estaban sujetos todos los fieles de los dominios del miramamolín, en cumplimiento de las capitulaciones con que se le habían sujetado los hispanos desde el tiempo de las primeras conquistas de los sarracenos.
En tiempo del insigne Pablo Álvaro, que murió cerca del año de Nuestro Señor de 861, tenía los honores de conde un caballero (por nombrarlo de algún modo) llamado Servando, a cuyo tribunal fue citado por motivo de una hacienda que había vendido. Aun después de la muerte de Álvaro, tenía Servando el mismo título y empleo, como consta por el favor que dió a los herejes con grande daño del santo abad Samsón antes y después del concilio de Córdoba del año 862. El arcipreste Ciprián que sobrevivió a Pablo Álvaro, y el abad Samsón, en uno de sus epigramas, hace muchos elogios del conde Adulfo, que sería sucesor de Servando.
A lo que íbamos...ésta es una historia en la que otros muchos derramaron su sangre generosa en defensa de la fe, en época de pruebas y tribulaciones, aunque no todo, como hemos visto en el párrafo anterior, fue virtud y pureza.
Muchos cristianos apostataron de su religión, porque Judas siempre habrá, ante los rigores y suplicios, y aun hubo obispos, como los de Málaga y Elvira (Iliberris) llamados los pájaros: Hostigesio y Samuel, que, no contentos con haber convertido sus casas en lupanares inmundos y propalar herejías, excitaron a Muhammad a imponer a los cristianos nuevas y onerosas cargas. Toma ya. Hasta que apareció nuestro héroe (dícese de la persona admirada por sus hazañas y virtudes; como se suele decir, los héroes son personas normales que hacen cosas extraordinarias en épocas y tiempos extraordinarios): el abad Samsón, hombre docto y de ingenio agudo, dispuesto a defender la causa de los oprimidos cristianos.
Pero pronto Samsón iba a sufrir las primeras acometidas. La víbora y rata de cloaca, llamada Hostigesio, cizañero él, negoció con Muhammad la reunión de un concilio de obispos para que en él fuese juzgado Samsón, amén de fijar, claro está, nuevos tributos que hiciesen crecer las arcas de moros y traidores, ¡como no!.
En vano sustenta Samsón su pureza de fe: Hostigesio y su acólito, el conde Servando, gran opresor de los cristianos, logran que sea declarada perniciosa, la buena doctrina del abad. Pero Samsón demuestra la nulidad de la sentencia arrancada por la violencia y el dolo, y se retractan de ella algunos obispos, entre ellos Valencio de Córdoba, que elevan a Samsón a la dignidad abacial de la iglesia de San Zoilo para demostrar el aprecio que les merecían sus preclaras cualidades (el título de abad dado a Samsón, no lo era de dignidad monástica, sino de gobierno parroquial, y en Portugal y Galicia son llamados así todavía los curas propios de las iglesias).
Pero claro, esto no quedó así, no nos hemos olvidado de las hienas Hostigesio y Servando; irritados, acuden a la calumnia y a la intriga, y alcanzan de Muhammad que Samsón sea depuesto y desterrado a Martos, donde escribió una defensa de su doctrina con el título de Apologético.
La persecución continuó mas y mas encendida; los insultos y profanaciones contra los fieles y sus templos no cesaron del todo hasta que la tormenta fue calmándose con la acción del tiempo, y que la atención de los musulmanes se distrajo hacia los campos de batalla del norte.
Tal fue la era de los martirios en la iglesia mozárabe española, y que produjo además de una multitud de hechos heróicos mezclados con otros de lamentable recuerdo, un catálogo de santos con que se aumentó el martirologio de España, y los luminosos escritos de San Eulogio, Pablo Álvaro y del abad Samsón, que han llegado hasta nuestros días y sin los cuales nos veríamos privados de las noticias de este periodo de lucha religiosa, tanto mas gloriosa cuanto era con mas desiguales armas sostenida.
PD: ¿Qué se deduce de la historia? Que el enemigo mas peligroso y ruín siempre es compatriota y renegado. Baste hoy mirar al Gobierno de España y a su oposición, a los defensores del triculturalismo, etc...los Hostigesio y Servando de ayer, son los Zapatero y Rajoy de hoy.
22/10/09
Today as yesterday, remember our heroes!




Today more than ever, against the aggressions of revolutionary Liberalism (whether Marxist either Conservative, represented in Spain by PSOE and PP), remember our brave Requetés and take us example of them, warriors of the Tradition and the Counter-Revolution, yesterday, today and forever, who fought, fight and will fight for an eternal creed: For God Our Lord, for the Country, its Old Laws and for the rightful King.
Let's do this battle extended to all nations around the World. Today the enemy is named Globalization, Abortion, Wild Capitalism, Loss of values (the true Christian Values) and Loss of Identity, Submission to fanatic and totalitarian Islam (in Old Europe), Cacique Neomarxism in South America, Hypocrisy, Wasteful while others die of famine, gratuitous wars, etc...etc...etc...The Masonic plan and its Darkness Visible are succeeding. There is no place for the reflection or criticism. Where the World goes???? As soon as we can imagine, novels like Huxley's Brave New World or Orwell's 1989 will come true. But as the Lord said, the Gates of Hell shall not prevail. Don't deceive (or liar) ourselves, Obama is not a messiah, he is just an abortist and an antichrist (it is writen:"...and you will know them by their works").
Fight each one of us with our own resources or weapons, at work, in our relations with Society, with friends, with strangers, from the Press, in the Church, through the Internet, etc...WAKE UP! TODAY IS THE FIRST DAY OF THE REST OF OUR LIFES! CHRIST AND VIRGIN MARY HELP US! Therefore, one day we will can even say that the true human being is alive.
Con Dios.
7/10/09
Roger de Lauria: ¡Aragón y Sicilia!



"Señor, no sólo no pienso que galera u otro bajel intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, ni tampoco galera o leño, sino que no creo que pez alguno intente alzarse sobre el mar si no lleva un escudo con la enseña del rey de Aragón en la cola, para mostrar el salvoconducto del rey aragonés".
Menudo crack; sin duda, el bueno de Ruggiero se adelantó a su tiempo. No tendría que haber mandado una galera, tendría que haber gobernado un acorazado o un destructor, o qué digo yo, un portaviones y si me apuras mas, un submarino nuclear. Era al mar, lo que Gonzalo Fernández de Córdoba "el Gran Capitán", era a la tierra; y si en aquellos tiempos de la Baja Edad Media hubiese existido una Fuerza Aérea (en el supuesto hipotético de haber vivido Da Vinci siglo y medio antes y haber funcionado todos sus cacharros voladores), desde luego que habríamos tenido nuestro Von Richthofen.
Siendo hijo de un insigne calabrés, se crió en el palacio de los Reyes de Aragón de Barcelona, bajo el manto y protección del Conquistador, lo que hizo que tanto él como su futuro señor, don Pedro, crecieran juntos y nacieran entre ellos, fuertes lazos de amistad.
Así fue que llegó el día. Don Pedro III el Grande, le nombró almirante y capitán general de la Armada. Giovanni Procida, salernitano, fue nombrado gran canciller; Alaymo di Lentini, recibió el cargo de gran justicia del reino; el del condado de Besalú, llamado Guillén Galcerán de Cartellà, mandó el ejército de tierra y los bravos almogávares. Todos ellos, en defensa de Sicilia.
Así fue que comenzó la leyenda. Venció a los franceses delante de Malta; ganó con valor y fortuna la isla de Gerbes; venció otra vez a los franceses y a su Armada real; volvió a vencer delante de Nápoles; embistió con valor y coraje las costas de la Berbería y entró por combate al fuerte de Tolometa; socorrió a la Roca Imperial contra el conde Juan de Monfort; tomó a Otranto y fortaleció los muros; volvió a derrotar a los franceses, que ya empezaban a tenerle tirria a eso de meterse en el agua; venció en la Pulla y ganó la ciudad de Malvasia.
Al abordaje precipitábanse los suyos a los gritos de:
- "¡Aragón, Aragón! ¡via sus, via sus!".
En la galera almirante de Provenza peleaban Roger y Cornut, cada uno al frente de sus soldados; Roger recibió en un muslo un venablo que le arrojó Cornut (¡manda huevos el nombrecito!), e iba a sucumbir a sus golpes, cuando un catalán arrebató al provenzal el hacha de las manos, momento que aprovechó Roger para arrancar el venablo de su herida y utilizarlo para atravesar el pecho de su rival.
A su voz formaban las galeras, a su voz se alfombraba el mar; sonaban las trompetas y al grito de ¡Aragón y Sicilia! precipitábanse los aragoneses contra el enemigo. Huían las galeras de Nápoles y de Sorrento, y solo algunas, montadas por los caballeros franceses de la corte del príncipe de Salerno, se defendieron, no ya para vencer, sino para perecer con honra; y así gritó al final tan buena presa:
- "Vuestros somos; aquí está el príncipe. A vosotros se rinden las mejores espadas de Francia".
Roger contestó al príncipe, nada mas y nada menos que el hijo y sucesor de Carlos d'Anjou:
- "Si queréis conservar la vida, dos cosas tenéis que hacer desde luego, y si no haced cuenta que ahora se vengará la muerte de Conradino. Quiero que hagáis venir al punto a la hija del rey Manfredo, hermana de mi señora la reina de Aragón, que tenéis vos encarcelada en el castillo del Huevo, y que me hagáis entregar el castillo y la villa de Ischia".
Y así se hizo. Cuando Carlos llegó a Gaeta y supo la derrota y prisión de su hijo, su dolor fue grande, pero mas aun cuando tuvo noticia que en Nápoles se empezaba a escuchar:
- "¡Muera Carlos! ¡Viva Roger de Lauria!".
Devoto de la Virgen Santísima, jamás conoció la derrota. Murió en Valencia, "el mas famoso y excelente capitán que antes y después de su tiempo ovo jamás por la mar, y nunca fue vencido en ella".
Díjole un día el Rey don Pedro:
- "¿Almirante, amigo, que deseas en premio de tus hazañas?".
- "Yo señor -respondió- en remuneración de mis heridas sólo pido el ser sepultado donde vos lo fuereis, y a vuestros pies".
- "Pues eso pedís -dijo admirado el rey- así sea".
Y así fue. Ruge su espíritu por el Mare Nostrum.
25/9/09
En el Callao

Las sociedades secretas internacionales han procurado siempre con sus intrigas, desatar los lazos que unen a España con las repúblicas hispanoamericanas. Así ocurrió en 1866 entre la España y el Perú: el veneno masónico creó una enemistad artificial y momentánea que nunca debiera haberse producido.
Pero es lo cierto que en mayo de dicho año tuvo lugar el combate del Callao, en que dos grandes españoles se cubrieron de gloria: Sánchez Barcáiztegui y Méndez Núñez; el primero comandante del Almansa y el segundo brigadier de la Armada.
Frente a las aguas del fuerte del Callao, estaba nuestra escuadra con orden de combate; no lejos de ella estaba la de una gran potencia extranjera que se había propuesto impedir la acción de nuestros barcos, y así se lo dio a entender el comodoro de ella al bravo Méndez Núñez. Éste le respondió:
- Estoy dispuesto a cumplir mi deber sin que me lo impidan temores ni amenazas, que España quiere tener mejor honra sin barcos, que no barcos sin honra.
El combate fue durísimo, y de él resultó gravemente herido el almirante Méndez Núñez; pero se salvó el honor del pabellón español, y, después de la dura batalla naval, tuvo España barcos...y honra.
23/9/09
Los caballeros de Malta

Unos y otros, malteses y españoles, venían gobernados por el gran maestre de la Orden, Juan Parisot de La Vallete, anciano de 70 años.
Solimán II era el general de las tropas turcas, el cual, reuniendo sus numerosas galeras y sus formidables pertrechos de guerra, se lanzó como un tigre contra los caballeros de Malta. El anciano La Vallete se encerró con un pelotón de sus tropas en el castillo de San Telmo, y contra él extremó Solimán II, los rigores de su ferocidad. Baste decir que sobre él lanzó 60.000 balas de cañón.
En vista de que La Vallete no se rendía, el turco le envió un emisario para intimarle a la rendición. A lo que el valeroso anciano le contestó, señalando el foso del castillo:
- Ved el único espacio que pensamos ceder a vuestro general, para sepultura suya y de sus jenízaros.
Y resistieron con tenacidad hasta un día en que llegaron en su socorro las galeras de España gobernadas por don Álvaro de Sande.
La mortandad en las filas turcas fue espantosa. Huyó Solimán, huyeron sus tropas y la isla de Malta quedó libre de nuevas invasiones.
Felipe II le regaló a La Vallete, en prueba de admiración, una espada y un alfanje con puño de oro recamado de diamantes.
18/9/09
El mito Almogávar

Es sabido que Roger de Flor con sus valientes almogávares, catalanes y aragoneses, había conquistado anchas tierras y ciudades en Oriente, llegando a ser duque y señor de aquellos territorios.
Asesinado traidoramente Roger de Flor, algunos almogávares volvieron a Nápoles, donde los puso presos el rey Carlos.
Eran los almogávares gente ruda y valiente. Cubrían su cabeza con una red de hierro que bajaba en forma de sayo; calzaban abarcas (especie de mocasín con tiras de cuero) y se envolvían las piernas con pieles de fieras. No llevaban escudo ni defensa de ninguna clase, de ahí las grandes cicatrices que adornaban sus rostros, y todas sus armas eran una espada sujeta a la cintura y dos o tres dardos arrojadizos (a lo ninja). Cuando corrían a la batalla gritaban: "¡Desperta ferro!", y nadie era capaz de contenerlos.
Un día quiso el rey Carlos conocerlos, y mandó que los sacasen de la prisión: en total, ocho o diez.
Salieron y comenzó a contemplarlos con toda curiosidad, sin comprender cómo con un ejército de hombres así, se había hecho Roger de Flor dueño de Grecia y de una parte del Asia menor.
Uno de los almogávares, que había notado en el rey un gesto de desprecio, se atrevió a decirle:
- Señor: si tan viles te parecemos y en tan poco estimas nuestro poder, escoge un caballero de los mas señalados de tu ejército, con las armas ofensivas y defensivas que quisiere; que yo te aseguro que con sola esta espada y estos dardos, daré buena cuenta de él.
El rey francés miró al lamogávar fijamente y volviendo el rostro exclamó con desdén:
- Mis caballeros solo luchan a caballo.
- Y yo a pie, y aun le doy esa ventaja, -repuso el almogávar.
El rey volviose hacia un caballero francés que armado de todas armas estaba sobre su caballo, y le ordenó:
- ¡Castígale!
Al ver el almogávar que el caballero armado de lanza se le venía encima, empuñó un buen dardo de hierro, lo levantó por encima de su cabeza y echando un pie atrás lo lanzó con tal brío sobre el caballo, que atravesó al animal de parte a parte.
El caballero pudo caer de pie mientras la bestia rodaba por los suelos. El almogávar empuñó un segundo dardo, lo levantó de nuevo, prorrumpió en un rugido feroz y cuando se disponía a arrojarlo sobre su rival, el rey interpuso su espada entre los dos luchadores y gritó:
- ¡Basta!
El almogávar bajó su dardo y sonriendo le dijo al caballero:
- Ese "basta" te ha salvado la vida.
Admirado el monarca de la valentía de los terribles almogávares, los dejó en libertad.
8/9/09
El fuerte inexpugnable



Durante la conquista de los españoles por lo que hoy es Norteamérica, tuvieron nuestras tropas que construir en el S. XVII, el castillo de San Marcos para defender la ciudad de San Agustín de la Florida, situada frente al mar de las Antillas.
La única piedra de que pudieron echar mano los españoles para levantar los muros y contrafuertes, fue una formada por millones de conchas marinas, aglutinadas y fosilizadas al cabo de los siglos: se llamaba "coquina" y es muy resistente.
Un gobernador inglés, llamado Moore, quiso conquistar el castillo en la segunda mitad del S. XVIII, y al efecto, estuvo bombardeándolo durante varios días, sin conseguir abrir ningún boquete en los muros.
- ¡Pero si es una piedra formada por conchas! -exclamaba sorprendido.
Entonces, dos españoles que estaban en la playa, cogieron un galápago, es decir, una tortuga gigante y le dijeron al tal Moore (uno de tantos piratas anglosajones, de los que llevan la piratería en las venas, como casi todos sus predecesores y sucesores):
- Tome este garrote y pruebe a romperle las conchas a esta tortuga (obviamente en inglés chapucero).
La golpeó el gobernador y no pudo hacer la menor mella en la coraza del animal.
- ¡Imposible! -exclamó desalentado.
- ¡Ea! Pues mas imposible es abatir ese fuerte, que tiene mas conchas que un galápago.
La frase se comentó graciosamente, y aun hoy mismo suele repetirse. Si es que antaño, éramos unos cachondos.
24/8/09
Honor a los valientes

En la batalla de Ceriñola se encontraron frente a frente las tropas de El Gran Capitán y las del duque de Nemours. La batalla tuvo lugar en un anochecer; en ella apareció una buena parte de la nobleza francesa. A la mañana siguiente nuestras tropas reconocieron el terreno, y en un montón de cadáveres vieron uno que llevaba riquísimos anillos.
Se acercó El Gran Capitán y al mirarlo exclamó:
- ¡El duque de Nemours!
Efectivamente lo era. Don Gonzalo Fernández de Córdoba se arrodilló ante el cadaver y de sus ojos se desprendieron dos lágrimas:
- Era mi enemigo -les dijo a los que le contemplaban-; pero fue siempre un valiente.
E hizo que sus tropas rindieran honores al cadáver.
Algún tiempo después de esta derrota, se rehizo el ejército francés con el mariscal de La Tremuille a la cabeza y salió hacia los campos napolitanos. Al iniciar la partida dijo el mariscal:
- Daría yo 20.000 ducados por hallar a El Gran Capitán en el campo de Viterbo.
A lo que el embajador español Suárez de la Vega contestó intencionadamente:
- El duque de Nemours hubiera dado el doble por no encontrarle en el campo de Ceriñola.
No se encontraron los dos ejércitos en el campo de Viterbo, pero sí a orillas del río Garellano, donde los franceses volvieron a quedar completamente derrotados.
Fue justamente después de esta brillante victoria española, cuando los soldados empezaron a llamar Gran Capitán a su jefe Fernández de Córdoba.
PD: Esta historia, es la historia de hombres de verdad, de auténticos soldados cuya bandera no solo era la de España, sino la del valor, honor y heroísmo...virtudes hoy desaparecidas.
DEDICADO AL ANÓNIMO SOLDADO ESPAÑOL (el mejor del mundo; cuya sangre ha teñido de rojo las tierras y mares de medio Orbe)

