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11/7/12

Lord Ashburnham


Lord inglés, conde de Ashburnham, gloria de su patria y de nuestra Comunión, se merece como pocos un recuerdo en esta líneas.


Identificado con nuestro sentir y pensar, es mas de admirar su amor a la causa carlista, por cuanto no existe la afinidad de "razas" que pudiera haberle llamado a declararse por tal o cual Bandera política en nuestra patria. Huésped del palacio Loredán en distintas ocasiones (en una de las cuales regaló a Don Carlos un precioso volumen de las Constituciones del Toisón de Oro, publicadas por Nicolás Grudio, en Amberes, el año 1566), estima al Rey por lo que es y por lo que simboliza, y se muestra orgulloso de poseer en el Reino Unido la alta investidura de Representante de Don Carlos. Posee a la perfección nuestro idioma, como de ello pueden dar fe sus correspondencias con el Rey.


Conocida fue su intentona de suministrar armas para una posible sublevación carlista, cuando ya acababa el siglo. "Él era el eje del movimiento en Inglaterra, tiene mas amigos de los que generalmente se cree; y tanto los jefes como los partidarios creen que el tiempo de la acción enérgica en favor del campeón, está muy próximo". Uno de sus enlaces declaró a un corresponsal del Pall Mall Gazette: "Todo hace creer que la actual dinastía (la liberal) ha terminado su misión en España, quedando solo como solución la forma republicana, o la llamada al trono de Don Carlos."

28/6/12

SMC Carlos VII a Cathelineau


Respuesta de SMC CARLOS VII a los legitimistas franceses encabezados por el gran general Cathelineau:



"Un tratado cuyos artículos se han roto en su mayor parte prohíbe la sucesión de ambas coronas en una sola cabeza. Antes de ahora he dicho que nunca abandonaría a España, y hoy lo repito. Estoy ligado a sus destinos por los torrentes de sangre generosa que la he visto derramar en mi defensa. Lo juro una vez mas: NUNCA LA ABANDONARÉ."

23/3/12

Glorioso linaje



El Rey Don Carlos Mª de Borbón y Austria-Este: Borbón de la rama primogénita y desterrada desde la protesta de la España tradicional contra el Liberalismo triunfante; Austria, de la casa representativa de las legitimidades caídas en Italia al impulso de la revolución garibaldina; Bragança, de la estirpe Miguelista, con la misma representación contrarrevolucionaria; y Saboya, del primitivo linaje, santificado por la evolución de la segunda línea de los Príncipes de Cariñán. Era por los cuatro costados vástago de los cuatro linajes mas significados por su fidelidad a los principios tradicionales y al derecho histórico en aquellos días de su nacimiento.

9/3/12

¡Viva el Rey!



Cantemos, españoles,
al Dios que nos augura
"La España verá pura
Triunfar su religión".
Cantemos, españoles,
con voz que suba al cielo
al rey del patrio suelo
Don Carlos de Borbón.

16/2/11

Un carlista en la corte de la Reina Victoria




Discurso de O'Clery en la Cámara de los Comunes, con objeto de obtener del gobierno británico el reconocimiento, como beligerante, del gobierno carlista (10 de junio de 1875):


(…) la gigantesca lucha a que asistimos llenos de emoción, comenzó tres años hace, durante el nefasto reinado de Amadeo de Saboya. Fue inaugurada por un puñado de valientes en Vizcaya y Cataluña. Hoy día el ejército real cuenta mas de 75.000 bayonetas, tropas aguerridas, ejércitos disciplinados al igual que cualquier otro ejército europeo y los generales de Carlos VII ocupan, no solo en el interior de las provincias vascas, mas también Aragón, Cataluña, Valencia y gran extensión del litoral cantábrico, con numerosos puertos de mar, ocupación que los relaciona politicamente con todas las potencias marítimas, y da una importancia mayor a su reconocimiento(...)

(...)no es asunto de una insurreción pasajera. Carlos VII en las provincias vascas y demás, es rey tan de hecho, como don Alfonso en Madrid y en el mediodía (…). Puede decirse, que los carlistas han creado una nueva potencia en Europa.

(…) ¿Han establecido los carlistas su derecho a un reconocimiento oficial? Yo contesto rotundamente ¡Sí!, y de varias maneras. En el momento actual el gobierno de Carlos VII goza del derecho de antigüedad en España. Su pabellón es el primero que ha sido desplegado en la lucha actual (…) Cuando, por vez primera, desplegó a los vientos de los Pirineos los pliegues de su bandera real, fuerte en su fe, en su derecho, en el amor de su pueblo, hollaba un extranjero el suelo de España y Amadeo de Saboya entronizábase en Madrid por gracia de la revolución oficial (…). La monarquía restaurada de don Alfonso, apoyada sobre la influencia prusiana, sobre el liberalismo cosmopolita y sobre la conspiración de los pretorianos de Valencia y Madrid.

(…) a esos gobiernos que brotan en una noche y mueren al día siguiente, se les reconoce, mientras que se rehusa un simple reconocimiento de beligerancia a los carlistas.

(…) el Rey ha concedido sus antiguos fueros al pueblo vasco, que le presta con júbilo el concurso de sus brazos para la reivindicación de sus derechos (…) Quiérase o no se quiera, existe, de hecho, un gobierno carlista, poseedor de un ejército fiel, disciplinado, aguerrido y victorioso, y si eso no constituye una potencia beligerante, ignoro la insignificación del vocablo.

(…) No he querido hacer ver aquí mas que un simple relato de los hechos. Nada he exagerado, nada suprimido. Soy realista y carlista, es verdad y de ello me envanezco; pero mis simpatías hacia el rey Carlos VII, en nada pueden afectar a la importancia de la cuestión (…) por creer yo firmemente, que en el advenimiento de un rey caballero al trono de sus mayores, reside la última esperanza de la reconstrucción y de la estabilidad del reino de España.

(…) Termino pidiendo a la Cámara, que exprese a S. M. la Reina su dictamen de que ha llegado el momento en que es justo y útil reconocer, como beligerante, al ejército y a las poblaciones que pelean bajo el pabellón de S. M. el rey Carlos VII."





13/7/09

Don Carlos en Zugarramurdi


"Voluntarios:

Invocando al Dios de los ejércitos y escuchando la voz de la España agonizante, me he presentado en medio de vosotros, seguro de vuestro valor y de vuestra lealtad.

Pobres de recursos, mas opulentos de fe y de heroísmo, habéis sabido sostener a gran altura, una campaña inverosímil, fabulosa, y en medio de fatigas incesantes, no pedíais mas que una cosa: armas.

Mis esfuerzos por procurároslas no han sido del todo estériles y, llenando este deber en lo que me ha sido dable, vengo a llenar otro mas agradable a mi corazón; vengo a combatir, como vosotros, por nuestra patria y por nuestro Dios. No seré yo quien, detenido por consideraciones de conveniencia política, asista cruzado de brazos a esta lucha reparadora y heróica.

Deploro la ceguedad del ejército que nos combate porque os desconoce y me desconoce. Vosotros y yo lo recibiremos con los brazos abiertos si, en un instante de buen consejo, reflexiona que la bandera monárquica es, desde hace 15 años, la bandera de las glorias y honor de las armas españolas; si reflexiona que la sola bandera verdaderamente monárquica es la mía: la bandera de la legitimidad y del derecho.

Pero ya que las cosas no resultan así, necesario será subyugar por la fuerza una revolución impía y ruinosa, que no se sostiene mas que por la violencia.

Con una indecible emoción, recibo yo el homenaje sincero de vuestra entusiasta fidelidad. Con una indecible emoción, huello este noble solar vasco-navarro, desde donde dirijo la expresión de mi gratitud a todos los generosos defensores de la causa justa, y los acentos de mi voz a todos los españoles.

La España nos pide a grandes gritos, que corramos en su socorro.

Voluntarios ¡adelante!

La España dice que muere: voluntarios ¡salvémosla!"

CARLOS, Zugarramurdi, 16 de julio de 1873

10/7/09

¡El Rey ha muerto! ¡Viva el Rey!


Cuando atravesó por vez primera los Pirineos, una partida de 32 hombres armados con palos, le esperaba, una especie de "Partida de la Porra". Al poner Don Carlos el pie en tierra patria, sacó un revólver, disparó un tiro al aire y profirió con voz firme:

"En nombre del principio monárquico, del cual soy representante en España; en nombre de mi derecho hereditario, tomo posesión de este país: ¡guerra al extranjero que os gobierna y guerra a la Revolución! ¡adelante por Dios, por la Patria y por el Rey!"

Los 32 hombres gritaron entonces: "¡Viva nuestro Rey y señor Don Carlos VII!"

Y la monarquía fue hecha.


Carta del Obispo de Urgel a Don Carlos, con motivo de la proclamación de Don Alfonso, llamado el XII

"Señor:


El manifiesto dirijido por Vuestra Majestad a los españoles, con motivo de la usurpación del Infante de España don Alfonso de Borbón, ha regocijado vivamente a todos los buenos españoles y, según creo, aterrado a todos los menguados.


Vino a confirmar mi convicción profunda, de que V.M. ha recibido de Muy Alto la misión de matar a la Revolución y de perseguir sus restos hasta Jerusalén.


Sea Dios bendito y glorificado, y acepte V.M. mil felicitaciones, como ministro privilegiado que es del Dios de los ejércitos.


Considero estas últimas y brillantes victorias, por las cuales hemos tributado gracias a Dios en nuestros templos, y que han sido saludadas por nuestros paisanos con frenéticas aclamaciones, como el premio de esta gran fe y de este gran valor que os valdrán el epíteto de Carlomanno.


Vengo, Señor, a poner a vuestras plantas mis calurosos respetos y felicitaciones. Si soy el último de vuestros prelados, soy también el mas fiel de vuestros súbditos.


Señor.


José, Obispo de Urgel"



NOTA DE LORD BEAUMONT A LA PRENSA INGLESA


"Habiéndome presentado al público inglés como representante de los intereses carlistas, creo deber consignar las razones que me han decidido a aceptar esta misión, y definirla claramente. (...) Hasta el presente, S.M. católica, o Don Carlos, no tenía en Inglaterra persona debidamente autorizada para hablar en su nombre, publicar la verdad sobre la guerra actual, y justificarla. (...) Tres meses he pasado en España, durante los cuales he visto diaramente cosas tan distintas de las que me había figurado, según informes puestos a nuestro alcance, que he considerado como un deber el publicar lo que he visto con mis propios ojos. Por lo mismo, cuando el Rey me habló de representarle, acepté la invitación.


Seríame imposible hacer resaltar bien la diferencia que media entre los principios afirmados por el carlismo y el alfonsino, sin una corta demostración retrospectiva. Permitidme pues, recordaros, que Fernando VII no halló inconveniente en cambiar el orden de sucesión establecido por la ley, convirtiéndose así en iniciador del régimen liberal. (...) El pésimo gobierno de estos leaders que hoy proclaman al hijo de Isabel II, como rey, desenvolvió rapidamente el comunismo en todas las grandes localidades; consecuencia: durante los 37 años del reinado, hubo 17 pronunciamientos y revoluciones.


Una monarquía constitucional, no consigue hacer feliz a un pueblo sino en tanto que el monarca, lleve a su gobierno un elemento serio y formal, o que el país tenga la dicha de poseer jefes de tal decencia y tal patriotismo, que el monarca pueda reinar sin gobernar.


La población de España cuenta con la nobleza provincial, que corresponde a nuestros country gentlemen, y cuyos miembros no quisieron ser cortesanos. La clase media se divide entre los dos príncipes; la población de las grandes ciudades es republicana, y en cuanto a los campesinos, cuyas cualidades físicas y morales provocaron los elogios de Ford y de todos los escritores ingleses que han visitado España, puede decirse que todos son carlistas.


Los carlistas, en menos de dos años, han formado de una partida de 32 hombres sin armas, un ejército de 80.000 voluntarios (...). Don Carlos es, tiempo ha, de facto Rey de Navarra, de las Provincias Vascongadas, de Cataluña, de Aragón y de Valencia, tan completamente, como cualquier soberano que gobierna sus dominios con tranquilidad. En la España carlista, el Rey es adorado y respetado por una población tan noble e inteligente, como la que mas de Europa. Todos los días acepta grandes sacrificios, y vierte su sangre por una causa que considera como la de Dios y la de su patria. ¿Tales hombres, irían a someterse buenamente, sin una lucha desesperada, feroz, a un ejército mandado por generales que proclaman exterminarlos, esta vez por completo?


Esa raza animosa de montañeses, piensa que Don Carlos es el protector natural de sus libertades y de su religión, y por eso le estima tanto. (...) La línea de la Ribera, frente al Ebro, no ha sufrido menoscabo, a pesar de la gran concentración de tropas liberales. Está defendida por esos mismo bravos montañeses. (...) En eso se diferencia un ejército, sobretodo en Madrid, formado por quintos casi imberbes y llevados a la fuerza para combatir a las órdenes de oficiales descontentos, de un ejército cuyos oficiales y soldados son voluntarios.


(...) Invoco a los hombres de Estado de todos matices, de un extremo a otro del Reino Unido, para el sostenimiento de Don Carlos, porque hay entablada realmente una lucha entre los defensores del orden social y los revolucionarios, o sea, el comunismo mal encubierto. Mas aun, hago un llamamiento a los cristianos de la Gran Bretaña y de la Irlanda, para que ayuden a Carlos VII, porque, en la presente lucha, va envuelta la existencia de la cristiandad en España.


Beaumont".



-El próximo 18 de Julio, Dios mediante, la auténtica España conmemorará el Centenario de la muerte de su Rey Carlos VII; unos en casa, otros en sus lugares de veraneo y unos pocos privilegiados en Trieste (ocasión que habría sido formidable para acercar posturas entre la S.P. de SAR Don Sixto y la Junta de Gobierno, acontecimiento que habrá que seguir esperando). Como siempre, pero ese día con mas fuerza si cabe, recordaremos a nuestro gran Rey de España, ¡Viva el Rey!.

28/4/09

Llamamiento de Carlos VII a catalanes, aragoneses y valencianos


S.M.C. DON CARLOS MARÍA DE BORBÓN Y AUSTRIA-ESTE (CARLOS VII)



Catalanes, aragoneses, valencianos:

El 3 de Mayo, en Vera, dirigí un llamamiento a todos los españoles, lleno de fe en la grandeza de la causa que Dios ha colocado entre mis manos. Lo que no era entonces mas que una esperanza, será pronto una realidad. Los fundamentos de la restauración del trono de Recaredo, están asentados sobre los laureles de Oñate, Mañaria, Urbasa, Ciberio, Mas de Roig, Argucias, Tivisa y Reus. El camino de la victoria está regado con sangre de mártires: Uribarri, Ayastuy, García y Francesca, han hecho sus nombres inmortales.

Hoy, como entonces, pero con mas confianza, repito con el orgullo del rey de una nación heróica: Voluntarios que generosos corréis al sacrificio, fijos los ojos en el cielo y en mi bandera, yo os admiro.

Soldados de Pavía y de Bailén, que sois bastante ciegos para haceros mercenarios del extranjero, yo admiro también el valor de que habéis dado muestras.

Yo os llamo a todos, porque todos sois españoles: la obra de redención, apenas da principio, y el mundo, lleno de admiración, os contempla; la revolución está espantada, y todos los hombres de bien se regocijan. Sí, aproxímase el día en que mis mas ardientes deseos se verán realizados. Asimismo, deseando la descentralización, tal como os escribí en mi manifiesto de 30 de junio de 1869, os lo dgo públicamente hoy y de una manera solemne:

Intrépidos catalanes, aragoneses, valencianos: Siglo y medio hace que mi ilustre abuelo Felipe V creyó deber borrar vuestros fueros del libro de las franquicias de la patria. Lo que él os quitó como rey, yo como rey os lo devuelvo, porque si fuisteis hostiles al fundador de m dinastía, sois ahora el escudo de su legítimo descendiente. Yo os restituyo vuestros fueros, porque yo soy el campeón de todas las justicias.

Para cumplir mi promesa, como los años no transcurren en vano, yo os convocaré y, de común acuerdo, podremos adaptar esas franquicias a las exigencias de nuestra época, y la España sabrá, una vez mas, que sobre mi pabellón en donde está inscrito este lema: Dios, Patria y Rey, están inscritas también todas las libertades legítimas.

Vuestro Rey: CARLOS

Frontera de España, 16 de Julio de 1872

La cuestión Cabrera (III): El cura Santa Cruz

(Partida guerrillera del cura Santa Cruz)



"NI CARLISTE NAIZ, TA ESPANIE BABESTUCO DOT IL MARTE (SOY CARLISTA Y DEFENDERÉ A ESPAÑA HASTA LA MUERTE)".



Lilla, 31 de Marzo de 1875

A mis amigos de la frontera

Mi indignación y mi dolor han sido grandes, al saber que mis amigos y mis compañeros de armas han sido engañados y arrastrados a seguir el partido de la revolución, por personas que han recurrido a medios infames y viles, y que han abusado de mi nombre.

Desconocería odiosamente la benevolencia y amistad de que tantos católicos me han dado muestras; sería un miserable si pudiera consentirlo. No. Yo no quiero por nada en el mundo empañar mi honor de católico.

Yo induzco a todos mis amigos de España y de la frontera a que no ayuden a los traidores y a no manchar su honra tratando con los ambiciosos, de lo cual muy pronto se arrepentirían. ¡Les han engañado! ¡les han engañado!. Todo lo que por mi cuenta les han dicho es falso. ¡Yo, ir a combatir en las filas de mis adversarios! Jamás.

Espero que todos mis amigos querrán escucharme. Si, no obstante, impulsados por la pasión de la venganza, reniegan de su bandera, que con tanto valor y fidelidad habían defendido a mi lado, cesan de ser católicos, desde ese momento cesan de ser buenos vascongados, y, por lo tanto, cesan de ser amigos míos.

Sepan que he abandonado completamente la política, y que me preparo a celebrar el santo sacrificio de la misa.

Suponiéndome a las órdenes de Alfonso y de Cabrera, me han inferido un gran ultraje, han desconocido mis principios. Debo, pues, declarar, por mi honor y por el de todos mis amigos españoles y franceses, que he defendido siempre la bandera: Dios, Patria, Rey; que no la he abandonado jamás, y que jamás he tenido la menor complicidad con los enemigos de nuestra santa causa, representada por Don Carlos VII.

MANUEL SANTA CRUZ LOIDI

La cuestión Cabrera (II): Savalls, Lizárraga y Morera




(Arriba, Savalls. Debajo, Lizárraga)



Ejército Real de Cataluña

El ejército Real de Cataluña ha sabido con la indignación mas viva, la rebelión y la traición de Don Ramón Cabrera, quien estimulado por el despecho y el orgullo, ha cometido la infamia de renegar de su historia y ponerse al servicio de la revolución coronada.

Nuestro amor por V.M., nuestro amor por la España, y nuestro honor, nos imponen el deber de protestar contra semejante conducta. Es preciso que nadie pueda creer que Don Ramón Cabrera encuentra imitadores o adeptos en este país católico, que jamás olvidará sus tradiciones de nobleza y de honor.

El ejército catalán, que al primer grito de viva Carlos VII se agrupó alrededor de la santa bandera de la legitimidad, no puede aceptar que un renegado declare al mundo que va a poner ese glorioso estandarte a los pies del rey de la revolución. Antes que tal desgracia sobrevenga, sabremos morir todos envueltos en sus pliegues, nosotros todos, que hace tres años acon tanta fuerza lo empuñamos.

Señor:

Habéis prometido matar la revolución, y la mataréis. Confiad para ello en vuestros bravos catalanes, y tened la certeza de que recibirán siempre a tiros a los que osaren hablarles de paz con la revolución, de convenio con el enemigo o de rebelión contra V.M., por quien hoy día mismo vierten su sangre.

Señor:

(firmado) FRANCESC SAVALLS, ANTONIO LIZÁRRAGA, ALBERTO MORERA

27/4/09

La cuestión Cabrera (I): Manifiesto de Dorregaray

Ejército Real de Aragón y de Valencia

Voluntarios, grande es mi pesar al anunciaros que Don Ramón Cabrera ha sido traidor a la Santa Causa que defendemos a nuestra cara patria y anuestro bien amado rey y señor, Don Carlos VII.

Ello me ha hecho una impresión dolorosa, porque no hubiera jamás creido, sin las pruebas que tengo a la vista, que quien fue el primer campeón de nuestra santa causa, la ha abandonado como un simple recluta, para encargarse de llenar el triste papel de jefe de los confidentes que le ha encomendado el gobierno de Madrid.

El hombre que tanto se ha preciado de querer a su patria, no ha vacilado en arojar en medio del combate una nueva tea de discordia para ensangrentarla y empobrecerla.

El hombre que hace confesión de haber deseado, hasta poco tiempo ha, el triunfo de nuestra causa, no se ha escondido en el rincón mas oculto del Universo, antes de anunciar que lo que desea hoy día es el triunfo de nuestros enemigos ¡Triste y fatal consecuencia de su dilatada estancia en Inglaterra!

Esclavo de mi deber como en muchas ocasiones lo he atestiguado y decidido a sostener nuestro santo pabellón hasta la última gota de mi sangre, seré inexorable hacia cualesquiera que osara combatirlo vil e infamemente.

No hubiera sido posible, después de nuestro triunfo, una paz sólida y duradera, si hubiésemos abrigado en nuesto seno elementos tan corrompidos como los que se apartan de nosotros.

Dios, con su infinita sabiduría pruebas repetidas nos ha dado, de que está de nuestra parte; pero la mayor y la mas palpable es la que nos ha enviado ahora.

Confiemos en Él: con su asistencia, con vuestro valor y vuestra abnegación, conseguiremos asegurar a nuestra querida patria la paz y el reposo que tan necesarios le son, librándola de convulsiones bochornosas única prenda que el liberalismo le ha podido asegurar.

¡Voluntarios! ¡Viva la Religión! ¡Viva España! ¡Viva el rey Don Carlos VII!

Vuestro comandante en jefe,

ANTONIO DORREGARAY