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10/11/11

Breve apunte a España y su Cristiandad

S. XVI y S. XVII. Están en pugna dos concepciones de la vida: la MODERNIDAD, que pretendían los herejes protestantes como idea antropocéntrica y racional, para un nuevo orden mundial; y la CRISTIANDAD, el legado de Carlos V y Felipe II, al que España se aferraba en medio de un esplendor cultural que avasalló toda Europa.

Por otro lado, ya con predominio de sentido político y secular no religioso, estaba la Francia "Iscariote", de orientación marcadamente personalista a diferencia de la España de orientación universal, que se dedicó casi durante dos siglos (salvo contadas excepciones) a acabar con esa hegemonía e idea de la Cristiandad española (Universal, esto es, católica), no dudando en aliarse con el Turco, con los protestantes orangistas de los Países Bajos o la Inglaterra anglicana, e incluso con los electores luteranos del Sacro Imperio en los tiempos de Richelieu.

La España de los Austrias, no obstante casi en solitario, pudo antes de desangrarse en su decadencia, en un último esfuerzo mártir, preservar (aunque parezca exagerado, no lo es) en la Cristiandad, a la Francia de Clodoveo y a los Países Bajos del Sur, de los que hoy, Bélgica como ente político le debe su propia existencia. Dejando, legando y perseverando parte de su idiosincrasia en la nueva Cristiandad: las Américas y Filipinas.

No se puede entender esta agonía y sacrificio, sin comprender el eterno ideal quijotesco que caracterizó a España desde la conversión de Recaredo y que sucumbía por el gran peso que soportaba, durante el reinado del Felipe IV.

4/3/11

Caballerosidad ante todo




Francisco I, a quien ya se había unido "Musiú" de la Motte en el campo de prisioneros (tras la batalla de Pavía), le preguntaba a éste qué decían aquellos soldados que tanto murmuraban de él, y cuando éste le traducía las palabras, relativas al buen trato de que iba a ser objeto el monarca en manos de los españoles, el rey se echaba a reir.




En esto se acercó un arcabucero español, quien le dijo:


- Sepa, señor, que sabiendo ayer que se iba a dar esta batalla, hice para mi arcabuz seis balas de plata y una de oro; las de plata para seis "musiures" y la de oro para vos. La de oro vedla aquí, y agradecedme el deseo de haber querido daros una honrosa muerte, como a ningún otro príncipe se ha dado.




El rey tomó la bala y le dijo:


- Te agradezco tu buen deseo.

31/3/10

Aniversario de la 1ª Santa Misa en Filipinas


Nos lo hace saber nuestro amigo filipino John Christian: Hoy el 31 de marzo de 2010 es el 489o aniversario de la primera Santa Misa en Filipinas en la isla de Masawa (ahora Masao, Butúan).

27/11/09

Genios y Figuras




Si don Felipe II aborrecía a las personas chocarreras que fingían una gracia que no tenían, en cambio oía con agrado a las personas de intención y natural ingenio.





Le visitó cierto día un mercader portugués para ver si quería comprarle un espléndido diamante, que él a su vez había comprado a un lapidario veneciano. El Rey miró la bellísima joya y sus facciones no reflejaron la menor impresión.


- Señor -le dijo el mercader portugués- he pagado por esta piedra sesenta mil ducados, que no son de desdeñar.


- ¿Y en que pensábais cuando dísteis tanto? -preguntó el monarca.


- Pensaba en que en toda la tierra no hay mas que un solo rey que se llame Felipe II -repuso el portugués.





Hízole gracia el ingenio del portugués y le compró la valiosa joya, que regaló a su hija Isabel Clara Eugenia.









El mismo monarca ordenó a Alejandro Farnesio que fuese desde Flandes con las tropas españolas a socorrer la plaza de Rouan (Francia), de la que se quería apoderar el bearnés Enrique IV. Realmente Rouan estaba ya sitiada por los bearneses, y sus habitantes sufrían atroces privaciones; así pues, Alejandro Farnesio se dió toda la prisa que pudo para preparar sus gentes y ponerse en camino.





Cuando Enrique IV se enteró de que los españoles iban en socorro de Rouan, dudó entre esperarlos o salirles al paso. Y ¿qué resolución tomó? una intermedia: dejó una parte de sus tropas sitiando a Rouan y con el resto salió a la busca de los españoles.





No tardó mucho en encontrarse con las fuerzas de Farnesio. Entraron los españoles en combate, vencieron a los bearneses y el mismo Enrique IV resultó herido y salió huyendo.


- ¿Le seguimos? -le preguntaron a Farnesio sus bravos capitanes.


- No, dejadle -contestó.





Cuando mas tarde se supo en el campo español que Enrique IV había salido con una parte de sus tropas y no con el grueso del ejército, o sea que podía haber sido el rey facilmente apresado, le echaron en cara a Farnesio que le hubiera dejado escapar.


- ¡Naturalmente! -repuso-. Yo creía combatir con un gran general y no con un mal capitán de caballería. ¿Qué culpa tengo yo?.





Y en prueba de su arrojo, venció a los sitiadores de Rouan, libertó la ciudad y se metió en el corazón de Paris con 1.500 españoles.





Enrique IV, llorando de ira, tuvo que volverse al Bearn.

23/9/09

Los Pincheira



La leyenda los ha presentado como asesinos sanguinarios, ladrones sin cuartel y secuestradores de mujeres, pero "no fue una gavilla de bandidos; manejaban aspectos del bandidaje, como los saqueos, pero se trataba de una guerrilla cuyo objetivo era la defensa de la autoridad del rey", dice la historiadora Ana María Contador.

La primera noticia sobre ellos es en 1817, cuando asaltan Chillan comandados por Antonio Pincheira, el mayor; Santos, Pablo, José Antonio y dos mujeres completaban la descendencia de Martín Pincheira, empleado en la hacienda de Manuel Zañartu, en Parral.

Educados con los frailes franciscanos, los hermanos chilenos Pincheira fueron parte de la resistencia al nuevo orden que querían imponer O'Higgins y compañía. Despues del triunfo patriota de Chacabuco (1817), el Ejercito realista se disperso al sur y en toda esa zona los civiles se alzaron en armas para defender la causa del rey

La historiadora recuerda que los religiosos del sector eran contrarios a los principios patriotas y se mantenian fieles a la monarquia y la iglesia. Y para los lugareños, atentos seguidores de la palabra católica, era su deber de cristianos defender al monarca. Asi fue como los Pincheira se alzaron en armas.

Y no estaban solos. Recibieron ayuda económica de hacendados, como el mismo Manuel Zañartu, quien fue declarado enemigo de la patria. Clemente Lantoño, otro terrateniente de la zona, tambien apoyo al grupo y en 1827 todo el Cabildo de Chillan fue acusado de colaborar con los "facinerosos".


EJÉRCITO GUERRILLERO

Si en un principio la banda la integraron principalmente campesinos, pronto se unieron otros miembros. La persecución de sospechosos realistas por parte de los patriotas y los infaltables abusos de poder llevaron a muchos a unirse a los rebeldes. Parte de la tropa independentista, "exasperada de la necesidad y falta de sueldo", según informes de la época, fue a dar también a sus filas.

De esa forma, el contingente de Los Pincheira creció y se transformó en una gran fuerza. Los informes hablan de entre 500 y 1000 hombres. En sus huestes también entraron bandidos netos, ex presidiarios y una fauna de fugados de la ley. Pero pese a ello, subraya Ana María Contador, la banda mantuvo una estructura militar, donde el mas alto rango lo ocuparon siempre los hermanos Pincheira.

Entre 1817 y 1832 asaltaron numerosas veces Chillan, Parral, Linares hasta llegar a Talca, Curico y San Fernando. Durante dos años, y tras una emboscada patriota, se radicaron en Argentina y sus correrías alcanzaron a "Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires", segun Barros Arana.

Ésa fue la época en que el gobierno de Mendoza firmó el acuerdo con José Antonio Pincheira, quien "desde el dia de la fecha -dice el tratado- es reconocido en la provincia de Mendoza por tal coronel, y jefe de la Fuerza del Sur".

El inédito documento, sostiene la historiadora, revela el caracter militar y político de la banda. Es mas, ella asegura que los Pincheira llegaron a establecer una suerte de comunidad social, con familias, un cura que oficiaba misa y una economia basada en el pillaje.

Asaltaban, saqueaban y raptaban mujeres a cambio de recompensa, como fue el caso de Trinidad Salcedo, por cuya libertad exigieron "una carga de vino, dos cargas de harina (sic) y 200 pesos en Plata", según consta en el archivo del Ministerio de Guerra. Y aunque su fama habla de brutales asesinatos y descuartizamiento de niños, Contador dice que no hay documentación que pruebe tamaña crueldad.


EL FIN



Los Pincheira fueron un problema sin solución para el gobierno. Además de los enfrentamientos armados, el Ejercito recurrió a multiples tácticas para destruirlos, desde infiltrar espías para crear intrigas entre los hermanos hasta introducir botellas de alcohol con el virus de la viruela en sus filas. Pero nada lograba resultados.

Hacia 1832 Antonio habia muerto en una batalla y Santos en un accidente en la cordillera, y los Pincheira se mantenían como el último bastión realista de Sudamérica. El gobierno propuso conversar de paz y José Antonio accedió. Fatal error; Manuel Bulnes aprovechó la confianza establecida y en una emboscada arrasó con ellos. Pablo fue fusilado y José Antonio escapó, pero al final se entregó.

Contratado como empleado en la hacienda del presidente José Joaquín Prieto, el último de los Pincheira murió anciano, rodeado de hijos y de leyenda.

15/9/09

Mal hecho


En tiempos de Felipe II fue virrey del Perú, don Francisco de Toledo. Recorrió el país en una visita que duró 5 años y publicó unas ordenanzas generales para el buen gobierno de los españoles y los incas. Fue una gran obra generalmente reconocida.

Pero llegó un momento en que don Franciso de Toledo, mal aconsejado, persiguió a los indígenas, apresó a su rey, Túpac Amaru, y lo ejecutó en la plaza de Cuzco. Sin duda creyó que tal ejecución había de complacer a Felipe II. Todo lo contrario, disgustó profundamente al Monarca español; tanto, que llamó al virrey.

Don Francisco regresó a España y cuando don Felipe lo tuvo delante, le dijo:
- Idos a vuestra casa, que yo no os envié al Perú para matar reyes, sino para servir a reyes.

...y la "leyenda negra" siguió ensuciando el nombre del gran monarca.

8/9/09

El fuerte inexpugnable


Durante la conquista de los españoles por lo que hoy es Norteamérica, tuvieron nuestras tropas que construir en el S. XVII, el castillo de San Marcos para defender la ciudad de San Agustín de la Florida, situada frente al mar de las Antillas.

La única piedra de que pudieron echar mano los españoles para levantar los muros y contrafuertes, fue una formada por millones de conchas marinas, aglutinadas y fosilizadas al cabo de los siglos: se llamaba "coquina" y es muy resistente.

Un gobernador inglés, llamado Moore, quiso conquistar el castillo en la segunda mitad del S. XVIII, y al efecto, estuvo bombardeándolo durante varios días, sin conseguir abrir ningún boquete en los muros.
- ¡Pero si es una piedra formada por conchas! -exclamaba sorprendido.
Entonces, dos españoles que estaban en la playa, cogieron un galápago, es decir, una tortuga gigante y le dijeron al tal Moore (uno de tantos piratas anglosajones, de los que llevan la piratería en las venas, como casi todos sus predecesores y sucesores):
- Tome este garrote y pruebe a romperle las conchas a esta tortuga (obviamente en inglés chapucero).
La golpeó el gobernador y no pudo hacer la menor mella en la coraza del animal.
- ¡Imposible! -exclamó desalentado.
- ¡Ea! Pues mas imposible es abatir ese fuerte, que tiene mas conchas que un galápago.

La frase se comentó graciosamente, y aun hoy mismo suele repetirse. Si es que antaño, éramos unos cachondos.

9/7/09

Legislación de Indias, en el S. XVI



Las dilatadas posesiones de España en América estaban sujetas a dos virreyes, encargados a la vez del gobierno civil y militar de Méjico y del Perú. Investidos además con el derecho de administrar justicia, presidían las audiencias, las cuales, establecidas en Méjico y Lima, juzgaban todas las causas civiles y criminales. De sus sentencias podía apelarse al consejo de Indias, pero la gran distancia se oponía a toda intervención regular de este tribunal supremo y hacía casi absoluta, la autoridad de los virreyes. Las órdenes mas terminantes de Madrid, quedaban a veces sin ejecución, y en este caso, leida solemnemente la real cédula en audiencia plena, el virrey pronunciaba estas palabras consagradas por el uso: "La obedezco, pero no la cumplo, porque tengo que representar sobre ella".


Los virreyes de Méjico y del Perú, no podían permanecer en sus puestos mas de 7 años, pero enviando presentes a los ministros del rey y a los consejeros de Indias influyentes, conseguían quedarse en ellos por otros muchos mas.

11/5/09

De Soto Memorial







Monumento y parque en memoria del conquistador y explorador español Hernando de Soto (1500-1542), en Bradenton (cerca de Tampa), La Florida, USA