29/6/12

Guardianes de España



"En las avanzadas de la noche y del invierno, el Requeté hace -manos sobre las armas- la guardia de España al calor de los tizones que, en la altura de los parapetos -sacrificio-, y sobre la cumbre de las montañas -genorosidad y grandeza-, le recuerdan, y nos recuerdan el fuego sacro de la Tradición, iluminando, con generosidad y sacrificio, los grandes horizontes de la Patria."

(Imagen de abajo: Un voluntario carlista y su esposa camino del exilio, perdidos en la nieve de los Pirineos)

Victorino Arce, el niño requeté


Camino de Somosierra: el niño burgalés, requeté, que de paso de Pamplona se encontró con Vitoria, y que los navarros por méritos de campaña le otorgaron las estrellas de capitán. Victorino Arce, a la edad de 4 años, cumplió su sueño de convertirse en un caballero cruzado.

28/6/12

SMC Carlos VII a Cathelineau


Respuesta de SMC CARLOS VII a los legitimistas franceses encabezados por el gran general Cathelineau:



"Un tratado cuyos artículos se han roto en su mayor parte prohíbe la sucesión de ambas coronas en una sola cabeza. Antes de ahora he dicho que nunca abandonaría a España, y hoy lo repito. Estoy ligado a sus destinos por los torrentes de sangre generosa que la he visto derramar en mi defensa. Lo juro una vez mas: NUNCA LA ABANDONARÉ."

23/6/12

Al heroico Marqués de Valdespina en la emigración


AL HEROICO MARQUÉS DE VALDESPINA (José Mª de Orbe y Elío)

En ilustre solar tuvo su cuna;
dióle timbre mejor con sus hazañas
y hoy proscrito se ve de las Españas,

por las que prodigó sangre y fortuna.

A la heredada gloria noble Aduna
la que supo adquirir en sus campañas,
que al brillar el lauburu en las montañas
condujo a la victoria al euscalduna.

El mundo le admiró por esforzado.
Si el éxito frustró su noble anhelo,
triple laurel su frente ha coronado:

Mártir de su deber, prócer modelo,
el Rey le llama su mejor soldado
y toda España honor del patrio suelo.

-------------------------------------------------------------

Señor, oye el clamor de los buenos,
que hoy se eleva ferviente a tu trono
que no cebe la muerte su encono
en el bravo caudillo leal.


¡Él lidió por tu nombre y tu gloria,
cual cristiano español caballero,
escribiendo en la historia su acero
nobles timbres de gloria eternal!


¡Los que ayer su valor admiramos,
hoy con fe su salud te pedimos;
los que vidas ayer te ofrecimos,
por su vida hoy venimos a orar!


¡No desoigas el férvido ruego;
por su jefe te pide el soldado
que luchó y luchará cual cruzado,
y hoy se acerca lloroso a tu altar!

16/5/12

La caridad y la propiedad


Para la Iglesia, si bien la propiedad es legítima, ha de cumplir por supuesto una "función social", por lo cual tal derecho no debe solo satisfacer las necesidades del propietario sino que ha de usarse de él, en forma que resulte útil al bien común. Pero, si el propietario no usa de su propiedad para el bien común, si no cumple con su función social, ¿es lícito, según la Iglesia, privarle de su derecho, o al menos obligarle a que cumpla con tal función? LA RESPUESTA ES NEGATIVA: LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA PROPIEDAD ES UN DEBER DE CARIDAD Y NO DE JUSTICIA, Y POR TANTO NO ES COERCIBLE (Cfr. Cardenal Verdier, ob. cit., pags. 107 y ss.).

La Iglesia distingue, en efecto, entre justicia y caridad. LA JUSTICIA, según ella, es la virtud moral que hace que se le dé a cada uno lo que le es debido, e implica el respeto al derecho del otro. La violación de un deber de justicia haría posible que se exigiese coactivamente la restitución. LA CARIDAD, en cambio, es la virtud teologal que hace amar, ayudar y socorrer a los otros porque Dios lo quiere y como medio de probar así el amor hacia Dios; pero la omisión de un acto de caridad constituye una violación de la ley divina o natural, de la que el hombre no puede pedir cuentas, solo Dios. Así SS San Pío X afirmaba que "para apaciguar los conflictos entre los ricos y los proletarios es necesario distinguir la justicia de la caridad. No hay derecho a reivindicación sino cuando la justicia ha sido vulnerada".

En la práctica de tal virtud de la caridad han visto los Papas, a partir de RERUM NOVARUM, la única forma segura de solucionar la "cuestión social" y establecer unas relaciones entre los hombres fundadas en un "ordo amoris" que sustituya a la lucha de clases.

De acuerdo a la función social de la propiedad, SS León XIII nos dice que "una vez satisfechas la necesidad y la conveniencia, es un deber socorrer a los necesitados con lo superfluo". Claro está que resulta muy difícil apreciar qué es lo superfluo, pero Monseñor Guerry nos tranquiliza afirmando que "LO QUE IMPORTA ES UNA INQUIETUD DEL ALMA SOBRE ESTE PUNTO, UNA ADVERTENCIA, UNA BÚSQUEDA DE LA CONCIENCIA ALERTADA POR UNA REGLA MORAL Y QUE SE SABE INTERPELADA POR EL ESPÍRITU SANTO CUYA LEY DE AMOR MARCA EL RÉGIMEN NUEVO INSTAURADO POR CRISTO." E incluso para hacerles aun mas fácil la práctica de la caridad (a esos ricos), la mas bella de las virtudes, major autem horum caritas, se les advierte que la forma de utilizar lo superfluo no ha de ser necesariamente donaciones y limosnas, pues puede incluso revestir la forma de "inversiones para la creación y desarrollo de una empresa"; y el Padre Bayart ha llegado a demostrar que "el jefe de empresa, mediante una sabia política de inversiones, puede tener el medio de practicar esta virtud de la magnificencia de la que, después de Santo Tomás de Aquino, hablaba SS Pío XI en el pasaje de Quadragesimo Anno, sobre los ingresos disponibles". (La propriété capitaliste et la doctrine sociale de l'Eglise).

Cuando San Pablo escribía: "la caridad es paciente, es benigna; no busca su provecho; todo lo sufre; todo lo sobrelleva." (1 Cor., 13, 4-7), estaba muy lejos de sospechar que con el tiempo llegaría a convertirse en la virtud propia de los managers y empresarios.

Los explotados, en cambio, si no les es posible ejercer la virtud de la caridad, sí están en capacidad de ejercer la de la paciencia.

2/5/12

Join the Communion


El tío Tomás says: "Join the Communion. Always ready for the Counter-Revolution."

25/4/12

La Monarquía Pura



Como no todos conocen dicho sistema, explicaremos brevemente los dos principios fundamentales en que descansa, a saber: la monarquía tradicional y la federación regionalista. Somos los partidarios de la monarquía pura, es decir, del poder supremo o soberanía de uno solo, poder indivisible, aunque delegable, poder de donde emanan y se juntan en uno los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; poder, no absoluto y despótico que tenga derecho a convertir en fuente de la ley la caprichosa voluntad del príncipe, sino templado o limitado por los preceptos divinos y la conciencia cristiana, por las leyes fundamentales del reino, las Cortes verdaderamente representativas de las villas, ciudades, brazos y clases sociales todas; los fueros franquicios y privilegios de los pueblos; poder responsable ante Dios, ante los hombres y ante la historia; poder sagrado porque los ungidos del Señor, son sus vicegerentes o vicarios en la tierra para los asuntos temporales; poder el mas antiguo y natural que se ha ejercido y se ejerce en el mundo: DIOS EN EL UNIVERSO, EL PAPA EN LA IGLESIA, EL REY EN LA NACIÓN, EL PADRE EN LA FAMILIA; poder, no personal ni transitorio, pues el verdadero monarca no firma Jaime o Fernando, sino “YO, EL REY”, sin que la muerte arrebate nunca a la nación este principio tutelar, pues apenas fallece el monarca se grita juntamente: “EL REY HA MUERTO, ¡VIVA EL REY!”; poder consustancial casi a la nación española, que durante catorce siglos viene siendo gobernada por reyes; PODER, EN SUMA, TRADICIONAL, Y COMO LO HAN EJERCIDO SIEMPRE EN ESPAÑA LOS REYES VERDADERAMENTE CATÓLICOS Y PATRIOTAS, identificados con las creencias; las leyes, los buenos usos y costumbres de nuestro glorioso país. Ésta es la monarquía que nosotros queremos y en defensa de la cual venimos a romper lanzas en la arena.

Y llamamos federal a esta monarquía, porque todo lo dicho, lejos de ser incompatible con la autonomía municipal y regional, con los fueros, franquicias y privilegios de los pueblos, villas, ciudades y antiguos reinos, con la descentralización administrativa y diferentes leyes y costumbres que tradicionalmente hacen la felicidad de las regiones españolas, armoniza tan perfectamente con esta federación por que suspiramos, que tenemos la convicción íntima de que las regiones españolas no serán verdaderamente libres hasta que se restablezca en España en toda su histórica pureza, la monarquía tradicional.

¿Queremos de esta manera convertir en girones el manto real e inconsutil de la Patria? De ninguna manera; la autonomía administrativa y la diferente legislación civil, en consonancia perfecta con la distinta historia, dialecto y costumbres de los antiguos reinos, fomentaría la riqueza pública y el bienestar material y moral de las regiones, tanto que los pueblos confederados y unidos en lo militar y político por el poder central, amarían de veras la Patria, mirarían como propios el poderío y las glorias de la nación, y las diferentes patrias chicas estarían dispuestas siempre, por la independencia y esplendor de la Patria grande, a hacer sacrificios y a imponerse privaciones que hoy eluden por odio al poder central (y sus satélites autonómicos) avasallador y tiránico.

A esto se reduce nuestro pensamiento y tales son nuestras aspiraciones.

18/4/12

Asociación Memoria Navas de Tolosa 1212 (VIII Centenario de la victoriosa batalla)


El sábado 21 de abril, a las 17:30, en el Parador de Jaén será presentada la ASOCIACIÓN MEMORIA NAVAS DE TOLOSA 1212. Intervendrá el escritor Guillermo Rocafort.

En próximas entradas, una vez que contactemos con los miembros de esta asociación, informaremos sobre la misma.

Celebramos que surja una iniciativa como ésta en el VIII Centenario de nuestra victoria de las Navas de Tolosa
(hecho significativo que cambió el curso de nuestra historia, con la aniquilación virtual del Imperio Almohade y el fin de la nueva expansión mahometana, la mas peligrosa, con la victoria de los ejércitos cristianos acaudillados por Alfonso VIII de Castilla, Pedro II el Católico de Aragón, Sancho VII el Fuerte de Navarra, Diego López II de Haro de Vizcaya, y el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, al frente no solo de castellanos, aragoneses, catalanes, navarros y vascos, sino también de voluntarios gallegos, leoneses, portugueses y ultramontanos).


Honor y Gloria a aquellos héroes.

La única alternativa posible

30/3/12

Monarquía tradicional Vs. monarquía liberal


El liberalismo, el enemigo capital de la bandera española que ostenta el trilema Dios, Patria y Rey, ¿Quién imaginaría que se esforzase en reclamar para sus nefandos y oscuros pendones, el emblema de la antigua España católica? Así como el protestantismo, negando toda autoridad divina y humana, se miente a sí mismo, el liberalismo español, su digna prole, hace lo propio. Et mentita est iniquitas sibi. Si Tertuliano llamó al diablo mona de Dios porque fingía imitar sus obras, si hoy viviera, llamaría "mona del protestantismo", al liberalismo.

No hay perfección absoluta en ninguna de las formas de gobierno conocidas y ensayadas hasta hoy; pero el derecho público fundado en la experiencia de los siglos, ha proclamado que la mejor y única forma de gobierno posible, es la que concentra los poderes del Estado en un solo monarca, enlazando la universalidad con la unidad, como el gobierno de la Iglesia, fundado por el Hijo de Dios; y el de Saul, primer monarca nombrado por el mismo Rey de los reyes, o por su orden; que es la única fuente del derecho divino, al decir de los libros santos: per me Reges regnant. Derecho que toma, si cabe, mas fuerza y aumento de los desprecios y negaciones insolentes del ignaro liberalismo, cuyas sectas o partidos, mas o menos fanáticos se rechazan, destrozan y condenan mutuamente, sobre quién ha de comerse la pera mas gorda, en la gráfica expresión del cautivo de Santa Elena.

De manera que el liberalismo forma una especie de mosaico de varios pedazos y diversos colores, como el protestantismo, según el inmortal Perrone.
Y visto en todas sus fases, es el bufo de la civilización moderna; rama que, desgarrada del árbol monárquico, no puede tener las condiciones, propiedades y distintivos gloriosos de la monarquía tradicional; porque no es, como ésta, un delegado del monarca universal, fundador y supremo legislador de la sociedad, y no puede aspirar a su posesión sin pasar por las horcas caudinas de las contradicciones que los jurisconsultos llaman de hecho, derecho, origen y desarrollo, de organización, lugar, tiempo, nombre y doctrina.

En efecto, la monarquía liberal es una contradicción de derecho, porque su título solo comprende el menor número de individuos en las poblaciones; cuando la tradicional, que es la única monarquía verdadera, comprende a todos los individuos y todos los pueblos que le han dado su nombre, y aquélla jamás abrazó a todo un pueblo.

La monarquía católica y la liberal, son dos cosas contrarias y antitéticas; la monarquía pura, moderada por la ley fundamental, como en España, desde tiempo inmemorial; siempre combatida, como su Madre la Iglesia, pero jamás vencida sino momentaneamente, siempre igual a sí misma en magnificiencia y solidez.

Sin embargo, ese aborto satánico del abismo, sin pruebas ni documentos de ningún género, pretende usurpar un emblema indivisible y único, en favor de unos partidos liberalescos que reciprocamente se aborrecen y cuyo lema protestante es la división que los devora y consuma su ruina. Para el liberal, eso de monarquía tradicional es un trasto viejo, tan sobajado como la señora del Toboso: cuando la monarquía liberal, con su Rey de bastos, es una cosa tan nueva como la niña gaditana de 1812, hoy, para colmo de dichas y honras españolas, abuela de la golosa topetina. Lo peor está en que, según fama, el árbol que regaron con sangre española, parece ser que en los primeros siglos no prometerá fruto alguno. No puede ser otra cosa el sonambulismo liberalesco, que si un día se dice monárquico-católico, como se llaman rabones a los mulos sin cola, lo desmienten con sus hechos al día siguiente, conjurándose de mancomún contra la monarquía, y derribando la misma que ellos levantaron, lo cual no quita que sigan gritando ¡Viva la monarquía democrática!.

Dios confió la soberanía, y del cual la recibieron todos los que ejercen la dominación suprema de las naciones. Porque aquello de soberanía popular, es una quimera en que no creen ni los mismos que la inventaron; pero les tenía cuenta, porque a río revuelto nada pierden los pescadores de uñas luengas.


D. Hevia (1871)

23/3/12

Glorioso linaje



El Rey Don Carlos Mª de Borbón y Austria-Este: Borbón de la rama primogénita y desterrada desde la protesta de la España tradicional contra el Liberalismo triunfante; Austria, de la casa representativa de las legitimidades caídas en Italia al impulso de la revolución garibaldina; Bragança, de la estirpe Miguelista, con la misma representación contrarrevolucionaria; y Saboya, del primitivo linaje, santificado por la evolución de la segunda línea de los Príncipes de Cariñán. Era por los cuatro costados vástago de los cuatro linajes mas significados por su fidelidad a los principios tradicionales y al derecho histórico en aquellos días de su nacimiento.

Otro apunte al bicentenario (1812-2012)


Primero fue la napoleónica Constitución de Bayona de 1808, y luego la de Cádiz de 1812, que con todas las constituciones liberales habidas y por haber, porque todas ellas son hijas del nefando y punible ayuntamiento de la diosa Razón con los enciclopedistas y utilitarios padres inmundos de los viejos partidos jacobinos y afrancesados, sembraron de falsas libertades, humillaciones y hedor, el suelo patrio, que con tanta claridad de criterio nos pinta el señor Botet: “de sentido cada día mas extranjerizado y con tendencia cada día mas centralizadora creadores del Estado moderno, de este monstruo armado hasta los dientes, con una voracidad insaciable y unas uñas que se clavan en todos los miembros del cuerpo social”.

He aquí mi resumen escueto y contribución correligionaria, para en este año que nos toca, desmontar y desenmascarar humildemente, ese montón de papel roñoso que nos venden como la primigenia panacea del Estado, desde uno u otro lado del caciquismo político, que a día de hoy descansa sus posaderas (porque no hacen otra cosa que eso, descansar) en eso que llaman injustamente “Cortes Generales”.

Ramón Nocedal
explicaba bien: “la primera vez que el Liberalismo amenazó entrar en España fue en la Constitución de Bayona, la segunda, fue en las Cortes de 1812; aquellas Cortes impuestas a la Regencia por las turbas revoltosas de Cádiz, mientras que los españoles que no amaban las libertades modernas peleaban heroicamente contra ellas y contra los ejércitos franceses”.

Después de aquello vinieron los partidos liberales a España, pero no por voluntad nacional. El año 1820 llegaron por la deserción de Riego, que volvió la espalda a la América española (o mejor, la España americana), dejando que se perdiese; y vino a establecer por la fuerza, ante la cobardía del felón Fernando VII, la Constitución de 1812.

Por ejemplo, en el caso de Navarra, puede decirse que a pesar de viento y marea, nunca se aceptó el panfleto en cuestión, que de un solo golpe lastimó sus acendradas creencias religiosas y holló sus derechos seculares. Como comisionados del Reino de Navarra, el teniente general
don Javier de Elio, y su hermano don Joaquín, pusieron en manos de Fernando VII lo que sigue: “V.M. A quien la Divina Providencia destinó el trono de Las Españas (…) para acreditar la justicia de esta respetable súplica; pues le consta que a un príncipe católico delineado, como lo es V.M. para modelo de los virtuosos en los fastos de la posteridad, es sola la imperiosa voz de la Religión emanada del Cielo y pronunciada desde el Trono del mismo Dios, la exclusivamente decisiva de todo asunto, sin consideración a reflexiones humanas y a cuyo imperio ceden los especiosos títulos con que pudiera la política, al favor de la violencia, extorsiones y artificios, pintar como voluntaria la aceptación de una Constitución nueva que siempre detestó el Reino y aun de hecho no llegó a efectuarse por sus legítimos representantes, que son los Tres Estados, congregados que debían ser al efecto en Cortes Generales, en quienes en su soberano, residen unicamente las facultades para añadir, variar o aclarar el precioso tesoro de sus instituciones fundamentales.

“Si el tiempo, Señor, permitiese correr el velo que cubre esta farsa o aceptación hecha entre el tumulto y la fuerza, aparecería uno de los méritos mas brillantes que ha podido contraer el Reino en obsequio a V.M. (…) Lejos de haber suscrito a la aprobación de dicha Constitución nueva, ha dado siempre señales exteriores de una desaprobación expresa”.
Concluía pidiendo la reposición de los fueros y libertades del Reino, que Fernando VII restableció efectivamente, aunque de hecho las mutiló y quebrantó repetidas veces por gustarle demasiado el absolutismo regio, como a los liberales gaditanos gustaba el absolutismo liberal (mal llamado, soberanía nacional). Ya se sabe, que polos opuestos, se atraen.

22/3/12

El Abate Agustín Barruel, S.J.



Punta de lanza de la Cristiandad en los tiempos revueltos de la criminal Revolución. Profeta, soldado de la Luz y primigenio desenmascarador de masones e iluminatis.

"No aumentaremos la amargura de las quejas que en el día se forman contra tantos Príncipes seducidos por los jefes de los impíos, y no les diremos: '¿En qué ceguedad tan extraña vivíais? vuestra obligación era estudiar nuestros libros religiosos, para aprender a ser mejores y hacer mas felices a vuestros súbditos, y vosotros os abatisteis a disputar y aprender de los sofistas, y a seguirlos en sus argumentos contra Cristo y sus profetas. Si teníais dudas sobre la religión ¿por qué recurríais a hombres que habían jurado destruirla? Llegará el día en que el Dios de los cristianos hará nacer también dudas sobre vuestros derechos, y remitirá vuestros pueblos a los jacobinos para que las resuelvan. Vedlos ya en vuestros estados y palacios, dispuestos a aplaudir estas objeciones, como Voltaire las que vosotros hicisteis contra Cristo. Responded a su espada con las que ellos respondían y responden a vuestras leyes ' ".
(Haciendo referencia a la nómina de reyes, reyezuelos y príncipes, a sueldo de la Masonería).


En su providencial ultramontanismo, denunció la pleitesía de parte del clero, a los principios revolucionarios; cosa por cierto, que podemos hacer extensiva hoy a buena parte de los miembros de la Iglesia, anonadados por la maravillas del modernismo y las bondades del Liberalismo (¿verdad Rouco?); por no hablar de las absurdas conferencias episcopales, en la mayor parte de los casos, auténticas taifas. En su "Ensayo sobre la reforma del clero", nos dice así: "los malos sacerdotes han perdido la religión; pero principalmente esos prelados ambiciosos que solamente desean el báculo, la mitra, los honores y títulos para mantener su fausto, y unicamente pretenden una Iglesia u Obispado en las provincias, para gastar luego en Babilonia un lujo devorador, y dar un escándalo que ellos solos no creen tal, porque ellos solos le creen oculto".


En sus "Cartas Provinciales filosóficas" se burla con mucha gracia de los sueños de los filósofos sobre el origen del mundo, la formación de la materia, etc...y lo ejecuta con tal arte, que no es necesario estar enterado en los principios elementales de la física para conocer los absurdos filosóficos.


Pero sin duda, fue su erudición sobre la trama masónica e illuminati, lo que sirvió para presentar el periodo histórico de la Revolución francesa, de un modo transparente y claro, que comenzó con la convocación de la Asamblea de los Notables en 1787 y llevó a la aplicación de las tres conspiraciones a la Revolución, manifestando la universalidad de los resultados, explicada por la universalidad de sus tramas:


"¡Franceses, cuán bien sabe Dios confundir la prudencia de los prudentes, y la sabiduría de los sabios!. Preguntad al pueblo qué es de aquellos millones de habitantes que poblaban sus campos y ciudades: qué inundación de bárbaros a venido a desolarlos. El gran crimen del jacobino es su impiedad; pero su mayor recurso es la vuestra. Por vuestra impiedad sois hermanos del jacobino, y sois jacobinos de la revolución contra el Altar. No apaciguaréis el furor del Eterno que venga el Altar trastornando el trono y las leyes, por medio de la revolución. Tal es la última y la mas importante de las lecciones que nos dan esos azotes progresivos, como también las tramas mismas de los sofistas de la impiedad, de la rebelión, y de la anarquía".


Volveremos tras sus pasos...

18/3/12

El balcón de Churruca


En la villa de Motrico
el Rey de Castilla está;
la casa del gran Churruca
se propone visitar.

Y el Rey, que honra la memoria
del gran marino inmortal,
del santo amor de su pueblo
pruebas recibiendo va.

Córdoba, Anrich, Carnevali,
Viñalet y algunos mas
ya, con el Rey, de Churruca
pisan la casa natal.

Desde el balcón favorito
del héroe de Trafalgar,
contempla el Rey los espacios,
la ancha llanura del mar.

Cruzando, cerca del puerto,
tres naves rebeldes van,
de Churruca el alto muro
divisan con claridad.

Distinguen, en sus balcones,
las rojas boinas brillar,
y, a la indefensa Motrico,
hacen fuego sin piedad.

¿Qué dijera el gran Churruca
si, a sus reyes, desleal,
de aquí, viese a la Marina
su pueblo bombardear?

Así exclama el Rey de España;
y esta respuesta le da
un marino. "¡Mas quisiera
no haber visto a Trafalgar!

¡Y a vivir, le hubiese muerto
nuestra ignominia naval,
como mató a Méndez Núñez
su deshonra contemplar!"

Y mira el bravo marino
una lágrima en la faz
del Rey, correr por su rostro
y, al fin, la tierra mojar.

"¡Aun hay marinos en tierra
con honra y con lealtad!"
dice el Rey. "¡Si los leales
sobre ella deben pisar!

Si nuestro honor, de los mares,
el cielo desterró ya,
todos, todos los marinos
debimos desembarcar!"

Buque extranjero de guerra
cruza a lo lejos el mar,
y sentado sobre el puente
se divisa al capitán,

¡Que al ver, de aquellos tres buques,
la salvaje indignidad:
con insultante sonrisa,
escupe airado a la mar...!

¡Marinos, si las espumas
veis vuestro buque asaltar,
las salivas del desprecio
de los honrados serán!

¡Y no encojáis vuestros hombros,
con indiferencia audaz,
que, con desprecio, Churruca
escupe del cielo al mar!

¡Vosotros, los que mirasteis
la lágrima que honró mas
al suelo donde naciera
el héroe de Trafalgar:

Probáis, como el gran Churruca
y Méndez el inmortal,
¡ QUE QUERÉIS HONRA SIN BUQUES;
BUQUES SIN HONRA, JAMÁS!

¡Vosotros sabéis, marinos,
que, en el sentido moral,
una lágrima ser puede
mas grande que vuestro mar!

EL CONDE DE GUERNICA

17/3/12

La edificación y la destrucción del edificio social



Decía Balmes, que las épocas de revolución, aquéllas tempestuosas en que se hunden los gobiernos como edificios cimentados sobre terreno fangoso, llevan todas un carácter que las distingue: el predominio de los intereses del poder público, sobre los intereses privados. Nunca es mas flaco ese poder, nunca menos duradero, pero nunca es mas violento, mas frenético. TODO LO SACRIFICA A SU SEGURIDAD O A SU VENGANZA; la sombra de sus enemigos le persigue, su propia conciencia le atormenta; LA DEBILIDAD DE SU ORGANIZACIÓN Y LA MOVILIDAD DE SU ASIENTO, LE ADVIERTEN A CADA PASO LA PROXIMIDAD DE SU CAÍDA. ¿Qué es entonces a sus ojos la vida de los ciudadanos, si esta vida puede inspirarle la mas leve, la mas remota sospecha? SI CON LA SANGRE DE MILLARES DE VÍCTIMAS PUEDE ALCANZAR ALGUNOS MOMENTOS DE SEGURIDAD; si puede prolongar por algunos días mas su existencia: PEREZCAN, dice, PEREZCAN MIS ENEMIGOS (el que tenga ojos, que vea, el que tenga oídos, que oiga), así lo exige la seguridad del Estado.


Derribado el gobierno antiguo por medio de la fuerza, la idea del derecho ha desaparecido, la legitimidad no le escuda; y falto de razón y de justicia, las busca en la misma necesidad de un poder; proclama que la salud del pueblo es la suprema ley, y entonces la propiedad, la vida del individuo, son nada.


ENTONCES LOS MEDROSOS TIEMBLAN Y SE HUMILLAN, Y EMPIEZAN A REPRESENTAR LA PRIMERA ESCENA DE LA ESCLAVITUD, DONDE EL OPRIMIDO BESA LA MANO OPRESORA, DONDE LA VÍCTIMA ADORA AL VERDUGO: He aquí el fruto legítimo y natural del árbol del libre examen, de la civilización moderna.


Por eso, los mas ardiente demócratas se han desatado en injurias y sarcasmos contra la religión, pues es ella, la católica, su eterna enemiga. Como ella posee la Verdad, solo ella, se tantea LA MONSTRUOSA ALIANZA ENTRE LAS IDEAS CRISTIANAS Y LAS DEMOCRÁTICAS; PERO EL VERDADERO CRISTIANISMO, ES DECIR EL CATOLICISMO, LAS RECHAZA.


Cuando se trata de dirigir las pasiones, se ofrecen dos sistemas de conducta: Uno, el condescender, el otro, el resistir. Los gobiernos laicistas conceden: los que tienen creencias y principios resisten.

15/3/12

El Chapel-Zuri


Que le sea propicia o no la suerte,
desde que el dulce hogar dejó olvidado
en cumplimiento de un deber sagrado,
por el que arrostra impávido la muerte,
lo mismo en campo abierto que en el fuerte
ofrece al pecho el plomo denodado,
porque a la vista de su Rey amado
jamás el riesgo que le cerca advierte.

Y cuando al golpe de la atroz guadaña
quebrarse el hilo de su vida siente,
sin vislumbrar el fin de la campaña,
después de haber luchado cual valiente,
invoca a Dios, al Rey, a España,
y muere cual cristiano penitente.

X.H.

13/3/12

Bajo el roble de Guernica


Vanguardia de las Españas,
alza el vizcaíno solar
sus gigantescas montañas
con el hierro en las entrañas
y sus pies rendido al mar.

Llorando su desconsuelo
el antes libre Nervión,
sigue cruzando este suelo,
que de peñón en peñón
parece abrazarse al cielo.

Sus hijos y hermanos míos
el rayo son de la guerra,
que han dominado bravíos
con su corazón la tierra,
y la mar con sus navíos.

Hoy gimen los ruiseñores,
está de luto el Altar,
Y a los cielos ví llorar
sobre el cáliz de las flores,
y lloran ríos y mar.

Llora el hombre y la mujer,
la gente vieja y bisoña,
y hasta he llegado a entrever
como lágrimas correr
por la Virgen de Begoña.

¿Qué causa tanto rigor?
¿En qué duelo tal se entraña?
es el cristiano dolor
Con que está llorando España
la orfandad de su Señor.

Llora entera la Nación;
sus municipios Castilla,
su libertad Aragón,
su antiguo fuero León
y su grandeza Sevilla.

Valencia sus consejeros,
Baleares sus linajes,
Cantabria sus concejeros,
Cataluña sus usajes
y la Vasconia sus fueros.

Desde el vasco al andaluz
al ver no impera la Cruz
sobre este suelo español,
nos parece que hasta al sol
falta mitad de su luz.

De patricios verdaderos
es nuestro amargo llorar,
que, vascongados sin fueros,
os halláis como extranjeros
en vuestro mismo solar.

Y lloráis las hondas penas
del hombre heroico y altivo,
a quien por traición, apenas
lograron rendir cautivo
y arrastra duras cadenas.

Calmad los tristes dolores
pensando, siempre serenos,
si no fuisteis vencedores
luchasteis cual los mejores
y caísteis como buenos.

Animo, pues, con desdén
miremos la suerte impía,
y nueva esperanza os den,
que a la noche sigue el día
como del mal triunfa el bien.

Vuestro país recorriendo,
y en nuestra España pensando,
de este modo meditando,
de esta manera diciendo
fui una montaña escalando.

Llegué al alto, y de repente
como un eco, me replica
desde el cielo omnipotente,
y me encontré frente a frente
con el árbol de Guernica.

Al verle y hallarme allí,
yo no sé lo que sentí,
que el alma se me ensanchó,
y una voz dentro de mi
me hablaba, que no era yo.

"La desgracia es pasajera
cumpliendo de Dios la ley,
seguid, que el triunfo os espera,
pues tenéis santa Bandera
y a usanza española, Rey".

Marqués de Cerralbo, 1889

12/3/12

La bandera de los Zuavos (Ignacio Wills 1849-1873)


Tendido en el polvo
cubierto de heridas
oprime en sus brazos
el bravo carlista,
la augusta bandera de sangre teñida.

Aun oye luchando
con breve agonía
los hierros que chocan
las balas que silban.
Al cielo levanta
el alma y la vista,
murmuran sus labios
Postrer despedida.
-¡Señor! ¡Mi bandera!,
Gimiendo suspira,
¡Que no me la quiten
ni en muerte ni en vida!

Sus ojos se cierran,
sus manos se crispan
y muere besando
la Cruz bendecida.

Allá, en el palacio
Do el Rey deposita
los santos recuerdos,
las nobles reliquias,
ostenta sus pliegues
la enseña bendita,
manchada de sangre
del bravo carlista.

Miró Dios al héroe
que orando moría,
oyo su plegaria
ferviente y sentida,
salvó la bandera
de toda mancilla,
y el Rey con respeto
la guarda y la mira.

Jamás tocó en ella
la mano enemiga
que el héroe la guarda
en muerte y en vida.

Carlos Verdugo - 1892
A la memoria de Ignacio Wills

9/3/12

¡Viva el Rey!



Cantemos, españoles,
al Dios que nos augura
"La España verá pura
Triunfar su religión".
Cantemos, españoles,
con voz que suba al cielo
al rey del patrio suelo
Don Carlos de Borbón.

Guerra al Liberalismo

Guerra, sí, al Lliberalisme
que pretent ab fera sanya
aufegar del cor d'Espanya
lo crit de: Deu, Patria y Rey.

Valor y pit; que algun día
será nostra la victoria,
y entonarém cants de gloria
á la llegítima lley.
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Guerra, sí, al Liberalismo
que pretende con fiera saña
ahogar del corazón de España
el grito de: Dios, Patria y Rey.

Valor y pecho; que algún día
será nuestra la victoria,
y entonaremos cantos de gloria
a la legítima ley.


Voltreganès

8/3/12

Don Ramiro


"Ramiro de Maeztu encontró en las maneras de los españoles de los S. XV y XVI, vencedores del mundo, el acierto incomparable de una política interior y exterior imposible de superar, si no es por españoles que sigan las enseñanzas de los siglos clásicos. La vuelta a lo nuestro. A nuestras instituciones, a nuestro modo de ser, que es único. Y siempre abrazados a la Cruz. Todo lo que en España sea separarse del Catolicismo es abandonar el ser, la vida de España."

7/3/12

La Tradición que no muere


En cien años de protesta
contra la Revolución,
no ha logrado doblegarnos
frente a frente ni a tración.

Aunque ha urdido mil engaños,
uno a uno han muerto ya,
y los vence. Viva siempre
nuestra Legitimidad.

Somos los cristianos viejos
de española Tradición.
No entendemos de partidos
en la Santa Religión.

Damos la vida a la Patria
por su intangible unidad
y la sangre por los fueros
de la vieja libertad.

Luis Hernando de Larramendi (1882-1957)

16/1/12

La necesidad de la monarquía hereditaria (tradicional, obvio)


La Revolución ha derribado lo existente sin edificar nada nuevo que ofrezca suficiente garantía de estabilidad y duración; ha dejado la sociedad como casa cimentada sobre la arena, expuesta a caer a la primera arremetida de los vientos.

La monarquía hereditaria es una necesidad para los pueblos; pero es preciso que la monarquía sea de sentimiento, de tradición, que se ligue profundamente con ideas religiosas y morales, que esté acompañada de una vasta organización social en analogía con ella: si no es así, jamás se hará entrar en la cabeza de los hombres el dominio de una sola familia sobre una nación de muchos millones de habitantes. No por cálculo como dicen los "monárquicos nuevos, LOS QUE HAN SURGIDO DE LA REVOLUCIÓN, y que quieren la monarquía como un medio de conservar el botín". ¡Ilusión! la monarquía no puede ser en ningún país una forma calculada puramente convencional. Desde el momento que los pueblos calculan sobre la monarquía, en vez de amarla, la monarquía muere.

Cuando la Iglesia consagraba solemnemente a los reyes y rodeaba la persona del monarca de ceremonias augustas, hacía una obra muy política estableciendo la condición, sin la cual las monarquías hereditarias no pueden ser duraderas. En las instituciones modernas se emplea también la palabra de sagrado e inviolable; este es un esfuerzo que se hace por suplir lo que falta. ¿Pero se suple, discutidas las condiciones de la monarquía en pleno parlamento, haciendo surgir el trono de entre las manos de una comisión de abogados? ¿Se les presenta a los ojos de los pueblos con la elevación a que debe encumbrarse para recabar su misión y acatamiento? (Pensamientos y máximas filosófico-católicas, Vol. 2)

24/11/11

En defensa del Rey Legítimo (por un botifler anacrónico)


La muerte del último Habsburgo, trajo la disputa dinástica a las tierras de España. En el Antiguo Reino de Valencia, la causa de don Carlos era la continuidad de los Austrias y una administración mas acorde con nuestros viejos usos. Aunque las Cortes hace tiempo que no se reunían, aunque para poco bueno sirvieron las Cortes del pasado siglo, aunque en el salón de la Generalitat donde los brazos viejos pintados nunca se han reunido Cortes, se prefería en un principio la causa de don Carlos, porque siempre hemos tenido prejuicios contra los extranjeros y mas si son de Francia (como si Carlos V no lo hubiese sido en su día).

"Desde 1700 a 1705 no hubo en Valencia mas que afecto al rey Felipe V, y que solo cuando llegó a Denia la potente flota inglesa, temerosa la gente de ver truncada su vida tranquila con un terrible bombardeo, pudo el mariscal Juan Bautista Basset, con la connivencia del gobernador de la plaza, tomar la ciudad y proclamar rey al Archiduque.

Poco se ha dicho, pero fue verdad: las autoridades valencianas, nuestro virrey, no resolvían. Y las demandas de tropas que los jurados de Valencia hicieron para defender el reino de los austracistas, no fueron escuchadas en Madrid. Quedamos los valencianos solos para defender a don Felipe con una tropa de 500 hombres que pagamos con una sisa sobre la carne. En cuanto Basset se presentó en Valencia, el virrey, temeroso, le abrió las puertas sin combate y fuimos de la causa austracista sin pasión popular. Inundaron Valencia de oro y plata inglesa y portuguesa, y eso decide a las gentes mucho. Solo cuando el Archiduque, cual rata que abandona el barco que va a hundirse, huye de Valencia en marzo hacia Cataluña, pudieron las autoridades y el pueblo en alguna medida saber la verdad: habían sido abandonados a su suerte. Después vino la derrota, la entrega de Valencia y la súplica de una clemencia que no se vio por parte alguna (una de las grandes sombras de Felipe V, su conducta vengativa y revanchista para con los vencidos). Los valencianos fuimos acusados, en general, de desleales y de delito de rebelión. Y esa culpa lanzada contra un pueblo, nos hizo perder los viejos usos y fueros (aunque al morir Carlos II estaba la justicia abandonada, la policía descuidada, los recursos agotados, los fondos vendidos, la religión disfrazada, la nobleza confundida, el pueblo oprimido, las fuerzas enervadas y el amor y el respeto al soberano, perdidos).


En 1719, Felipe V fue acogido con entusiasmo y muy calurosamente en Valencia. Manifestó su profunda satisfacción y accedió a conceder la licencia para que fuese restaurado el Derecho Civil Foral valenciano. Posteriores informes no hicieron posible llevar a efecto esta gracia y hay que decir en verdad que las autoridades valencianas pusieron poco celo en ello. " - Hª del Reino de Valencia.

El catalán Jaime Vicens Vives reconoce que el siglo borbónico, pese al régimen de Nueva Planta, resultó muy beneficioso para los reinos de la antigua Corona de Aragón, esencialmente Cataluña y Valencia (mediante una triple expansión demográfica, comercial y fabril).

Está claro que dichos Decretos de Nueva Planta supusieron la usurpación del Derecho Público en los territorios de la Corona de Aragón, pero también es cierto que el sistema administrativo anterior ya adolecía de vicios y carencias preocupantes que estaban sumiendo a sus territorios en una situación próxima al colapso económico. Nunca han sido los fueros algo arcaico y estático, por el contrario, ese dinamismo y renovación que hacía falta, esa evolución quedó estanca con el reinado de los dos últimos Austrias. Ya no solo en los territorios de la Corona de Castilla (mermada por las continuas guerras europeas), sino en los de la antigua Corona de Aragón la situación era crítica desde el reinado de Carlos II. Como en los tiempos de la República romana, se necesitaba enderezar el rumbo tras haber tocado fondo: era simplemente pervivir o dejar de existir, y ahí entraba en juego el dictador romano, para nuestro caso, la llegada de los Borbones. Estar bajo la protección de Francia, la principal potencia entrado el S. XVIII, fue la mejor, mas lógica y madura opción, y así lo demostraron los acontecimientos en los sucesivos años. Jamás supuso convertirse en mero satélite del país galo. Ese apadrinamiento familiar, llamémosle de algún modo, duró hasta que Felipe V tuvo conciencia de su propia grandeza y de la grandeza de la que ahora era su patria, por la que luchó y a la que amó a lo largo de su vida. Si se ha hablado siempre de los Austrias Mayores (entre los que podría figurar Felipe III) y de los Austrias menores, con igual justicia habría que hablar de los Borbones Mayores (Felipe V, Fernando VI y Carlos III) y de los menores (el resto, hasta nuestros días, exceptuando a la rama legítima, pues nunca se le ha permitido reinar desde la usurpación).

"Felipe V había cumplido en lo esencial el testamento de Carlos II, había mantenido y reforzado la unidad atlántica entre España y sus Indias. Había perdido territorios dispersos en Europa, pero había recuperado el sur de Italia (Sicilia y Nápoles). Dejaba a España dos herederos excelentes, que ampliarían y elevarían la grandeza de la Corona. Había reformado sus reinos de España, había conseguido un serio progreso cultural y económico, y había recobrado el respeto de Europa. España había vuelto a ser una gran potencia"
De la Cierva.

17/11/11

El Juramento


Recibe con la diadema el signo de la gloria y la corona del reino, y así vivas con justicia, misericordia y piedad. Recibe el pomo de la dignidad y por él en ti reconoce el distintivo de la fe católica, porque, como hoy eres ordenado cabeza y príncipe del reino y del pueblo, así perseveres como garante y apoyo de la Cristiandad. ¿Quieres gobernar y defender tu reino, el cual Dios te lo ha concedido, según la justicia de tus antepasados?
-Nos, queremos.

10/11/11

Breve apunte a España y su Cristiandad

S. XVI y S. XVII. Están en pugna dos concepciones de la vida: la MODERNIDAD, que pretendían los herejes protestantes como idea antropocéntrica y racional, para un nuevo orden mundial; y la CRISTIANDAD, el legado de Carlos V y Felipe II, al que España se aferraba en medio de un esplendor cultural que avasalló toda Europa.

Por otro lado, ya con predominio de sentido político y secular no religioso, estaba la Francia "Iscariote", de orientación marcadamente personalista a diferencia de la España de orientación universal, que se dedicó casi durante dos siglos (salvo contadas excepciones) a acabar con esa hegemonía e idea de la Cristiandad española (Universal, esto es, católica), no dudando en aliarse con el Turco, con los protestantes orangistas de los Países Bajos o la Inglaterra anglicana, e incluso con los electores luteranos del Sacro Imperio en los tiempos de Richelieu.

La España de los Austrias, no obstante casi en solitario, pudo antes de desangrarse en su decadencia, en un último esfuerzo mártir, preservar (aunque parezca exagerado, no lo es) en la Cristiandad, a la Francia de Clodoveo y a los Países Bajos del Sur, de los que hoy, Bélgica como ente político le debe su propia existencia. Dejando, legando y perseverando parte de su idiosincrasia en la nueva Cristiandad: las Américas y Filipinas.

No se puede entender esta agonía y sacrificio, sin comprender el eterno ideal quijotesco que caracterizó a España desde la conversión de Recaredo y que sucumbía por el gran peso que soportaba, durante el reinado del Felipe IV.

19/10/11

Los poderes sociales


Decía Balmes que los gobiernos representativos, tales como los concibió y planteó la filosofía del S. XVIII, están basados en la desconfianza, garantidos por la división, vivificados por la oposición y sostenidos por la lucha.

La Constitución francesa, obra de la Asamblea constituyente, y la de Cádiz de 1812, son la prueba.

En la sociedad, como en la naturaleza, el hombre nada crea; arregla, ordena, usa, pero los seres preexisten a su acción, él no puede producirlos. El orden social, como la naturaleza, tiene sus fuerzas que al hombre le es dado reunir y dirigir, mas no crear. Los poderes políticos, si han de ser dignos de este hombre, deben ser la expresión de los poderes sociales; de tal manera que las constituciones no han de hacer mas que llamarlos a ocupar el puesto que les corresponde. Inteligencia, moralidad, fuerza (La INTELIGENCIA concibe y ordena; la MORAL justifica; la FUERZA ejecuta y defiende; aplicad estos tres elementos a la administración del Estado, y tendréis excelentes instituciones políticas), he aquí lo que gobierna el mundo; he aquí los verdaderos poderes sociales; donde aquéllas se encuentran, allí se hallan éstos; las instituciones políticas deben reunirlos y organizarlos.

Los que han confeccionado las leyes fundamentales, no siempre han tenido a la vista estas doctrinas enseñadas por la razón y confirmadas por la historia; han creído que bastaba la palabra del legislador para improvisar un poder; pero la experiencia ha venido a demostrar que no es lo mismo un poder legal que un poder efectivo. Así, en las constituciones modernas hay dos partes distintas, sin la intención y contra la voluntad de los mismos que las formaron: una fundamental, otra reglamentaria. En vano se ha dado a todos los artículos un mismo carácter, y en vano se les ha fortalecido con idéntica sanción: lo que expresa poderes sociales preexistentes a la ley, es verdaderamente fundamental; lo demás es fundamental de nombre, reglamentario de hecho.

21/9/11

Soberanía Nacional (y tiránica)





El principio de la soberanía popular, que es un principio ateo, es también tiránico porque donde hay un súbdito que no tiene derechos y un soberano que no tiene obligaciones, hay tiranía. Decía el Marqués de Valdegamas, “estad seguros de que el pueblo que se proclamó ayer soberano, escribirá hoy la tabla de derechos con tinta; pero la borrará mañana con sangre”. Se trata de la simple vulgarización del poder, que es la democracia política y social.

La soberanía nacional no puede fundarse en la obediencia, ni cuando desobedece, porque la soberanía no puede nunca fundarse en la insurrección. La idolatría de la civilización moderna y la libertad es el desenfreno de las pasiones populares. ¿No? Ecce Homo. Pío IX ya trajo el encargo de derrocar al ídolo y demostrar su engaño a las gentes: como lo hizo en la encíclica del 18 de marzo de 1861, condenando la civilización moderna por impía y usurpadora. La idea de fraternidad escrita en la bandera de los demagogos, trae su origen de la idea de la unidad del género humano, idea que no es demagógica, sino genesiaca: revelada al hombre por Dios, y que no ha sido inventada por aquél: no obstante, los demagogos se valen de ella como medio para seducir a los incautos, y por esto realizan ellos sus planes. La libertad se funda en el libre albedrío revelado por Dios al genero humano, por eso los ateos negando a Dios, niegan la verdadera libertad, y proclaman la licencia y el libertinaje.

DONDE QUIERA QUE EL HOMBRE OBEDECE A DIOS, HAY LIBERTAD Y DONDE QUIERA QUE OBEDECE AL HOMBRE, HAY SERVIDUMBRE. El Catolicismo quebrantó en el mundo todas las servidumbres. Siendo el hombre a un mismo tiempo corpóreo e incorpóreo, no puede ser completamente esclavo siendo católico, así como infaliblemente lo es en todos aquellos países donde el monarca reune las dos potestades (civil y religiosa), como sucede entre los protestantes, mahometanos, etc...y donde impera la revolución con la república o la democracia turbulenta (que es toda democracia moderna), es decir, DONDE SE PROCLAMÓ LA SOBERANÍA DE LOS ESPECULADORES DEL GENERO HUMANO.

LA LIBERTAD CATÓLICA es el resultado de la santa confianza que pone el pueblo en su príncipe, y del santo amor que pone el príncipe en su pueblo. La tan ansiada LIBERTAD REVOLUCIONARIA, no la quieren sino como medio para poderse remontar a la región altísima donde está la potestad suprema 'instrumentum regni': es decir,
COMO HACEN CON LOS CANDIDATOS DEL PUEBLO; NO LOS QUIEREN MAS QUE PARA QUE LES SIRVAN DE INSTRUMENTO PARA ELLOS, Y HACERSE DUEÑOS DEL PRESUPUESTO, QUE ES SU FIN Y EL GOCE DEL DIOS DELEITE.

11/7/11

Militia est vita hominis super terram








Who is not able to see the beauty that has to lose his life to not lose the honor, he has no honor neither life. If God were served in this chance we lose it, we will die to defend our faith, our prince's credit and reputation of our fatherland.






Quien no ve la hermosura que tiene el perder la vida por no perder la honra, no tiene ni honra ni vida. Si Dios fuese servido que en esta ocasión la perdamos, moriremos en defensa de nuestra fe, por el crédito de nuestro príncipe y por la reputación de nuestra patria.