20/3/15

Abhorrescere




Hay hombres a quien debemos aborrecer y execrar, como es aborrecible y execrable el error y el mal que representan.


Entonces la caridad, la sublime y santa caridad para con Dios y para con el prójimo, nos mandaba llamar lobos y demonios a tales nombres y a tales hombres; la caridad nos manda tratarlos como tales, designarlos como tales al recelo y al desprecio y al enojo de la incauta multitud; nos manda mostrarnos con ellos duros, intratables, acerados, sin clase alguna de contemporización o indulgencia. Porque entonces, sabido es que no detestamos ni execramos la carne y el hueso de aquel hombre o la fama material de aquel hombre, sino su funesta significación, su maléfica influencia, su perversa condición de palabra de satanás para perder almas.

9/10/14

¿No tenéis alas?


Dieron la cara a la vida como a la muerte, arrancándole al destino por la fe, su máscara de apariencia eterna.




Lucharon y murieron, ellos, que llevaban como una maldición, corazones de intrepidez inquebrantable. Llamadlos locos si queréis; poseídos de la demencia que no cede sino cuando todo está perdido o ni siquiera. Milicias que en las épicas fatigas, cayeron indistintas e ignoradas. Que murieron en manos enemigas, fulgentes de entusiasmo las miradas. Oscuros Alejandros y Espartacos, la ingratitud de vuestro sino aterra; en las cruentas labores de la guerra, sembradora de lauros, fueron sacos de estiércol ¡ay! para abonar la tierra. Entonces llegaron las efímeras victorias de los hombres del placer, las groseras presunciones de los hombres del dinero, las grotescas arrogancias de los hombres del poder…todo un mundo de infortunios de la pobre humanidad.



Era un día de amarguras cuando, cargados con el pesar y la derrota, escasos y desesperanzados, subieron la cuesta de la alegre montaña que veían ya a sus pies, en cuya cima la luz es clara, brillante y nítida:



“Hijos de los hombres, de qué tenéis miedo, ¿acaso creéis que vuestro destino está sellado de nuevo? ved ya que sobre las cimas del alma está cayendo luz. Abrid el corazón, porque llegó la hora matutina. Surgid en gozo, y haced como los pájaros; en los huertos esperan las mieles del fruto y los frescores del rocío.

- En los huertos cerrados – dijeron los hombres.

- ¿no tenéis alas? – replicó la luz”.

10/9/14

El amanecer de Dios


Tú no nos elegiste Señor, para que fuéramos delincuentes contra los delincuentes, sino soldados ejemplares. Aparta pues de nosotros, todo lo que otros quisieran que hiciésemos, pues solo Tú sabes con palabra de profecía para qué deben estar agudizadas las flechas y tendidos los arcos.


Si, somos muy pocos y en ocasiones caemos en la desesperanza, pues ¿qué puede hacer incluso uno, contra el propio orbe? Sin embargo, solo al reconocer la oscuridad que hoy nos rodea, viendo que por todas partes nos ciñe el destierro del mundo, es cuando entonces y solo entonces, somos capaces de atisbar con todo matiz el amanecer diario de Dios.

COR UNUM ET ANIMA UNA.



20/6/14

Esperanza


¡Resistid, dicen los malditos sin patria, luchad contra Goliat! ¡Resistid, dicen hasta los que blasfeman de la fe! ¡Resistid, gritan los que han perdido la noción del valor al pedir sacrificio en nombre…¿de quién? Y es que hasta las fieras buscan en la esperanza un rayo de fe que de a sus instintos una satisfacción.


La esperanza es hermosa cuando niño eres. Es tesoro de un derecho que la misma muerte no osa arrebatar: Esperanza es, gozar de Dios. Fulge a todas horas, bajo las estrellas y el sol. Fulge en nuestras aguas, en los tallos mas tiernos de las plantas, en los ojos bellos de la mujer y de los niños, y hasta en los del hombre en momentos en que incluso podría decirse que está prohibida.

Esperamos, cuando oramos. Nunca se clama en vano. Tú, de la misma pena, haces que nazca el sueño de la esperanza. Todo, Señor, lo escuchas. En medio de las estrellas, tu caminar suspendes, y oyes estas querellas que solo Tú comprendes.

Toda nuestra historia es una batalla para Aquél ante el cual mil años son como un día; combatimos por la libertad, la patria y la eternidad; el triunfo del bien, el orden moral y la Ley imperecedera; tal es nuestro grito de guerra, imperturbable, silencioso, invisible a sus soldados, pero entre ellos, dirige Dios mismo. Que el triunfo de su causa y la nuestra, es seguro, lo creemos y lo esperamos, porque la tenemos, Esperanza.

Dice el salmista, “AUNQUE SE LEVANTEN MULTITUD DE CAMPAMENTOS, NO SE PERTURBARÁ MI CORAZÓN Y NO DEJARÁ DE ESPERAR EN ÉL”

16/5/14

Consurge anima!



Si el sueño es realidad maquillada de mentira, mas conviene despertar que malgastar así la vida. Algo así parecido decía Bécquer, sobre asunto tan trillado, aunque a mi sin querer, me haya salido un pareado.




Si la vida es un sueño (Calderón magnus dixit) , es porque corre el hombre tal vez en pos de aspiración mezquina; sedúcenle la pompa y el renombre, y el bastardo interés su alma domina, y es su error tan profundo, que aunque asombre a muchos aserción tan peregrina, SU EXISTENCIA PASIVA, TORPE, INERTE, ES LA FASE MAS TRISTE DE SU MUERTE. ¿A qué vivir muriendo? Si tenemos en la conciencia un sol inextinguible, si a la inmortalidad podemos llegar, si es incesantemente perfectible nuestro ser, si de fuerza disponemos para escalar el cielo, si es posible progresar y vencer ¿a que ese empeño de transformar la realidad en sueño?



El hombre en su incesante desvarío, no ve que aquí en la tierra la mas pura ilusión va envuelta en lodo, Nec litteras didicit, nec natare.



POSEEMOS UNA FUERZA Y LA EXTINGUIMOS en delirios falaces y en quimeras; nuestra alma tiene alas. PODEMOS DESPERTAR Y NOS DORMIMOS prefiriendo mentiras lisonjeras a la eterna verdad. ¡¡Despierta pues el alma y ten la razón serena ante una muchedumbre adormecida!! Cuán profunda verdad, cuán repetida en nuestro mundo ha sido, mas cuán pocos la han comprendido.



Hacer una verdad nuestra existencia, no sueño engañador ni fría muerte, oponiendo un alma que resuelta y valerosa cumple en la vida su misión grandiosa. ¡¡Mueva al mal constante guerra, hasta llegar a Dios desde la tierra!!

6/5/14

Memento Toletum: una tierra, un rey.


¡AY, REY VENDIDO Y TRISTE!


¡AY, REINO INGRATO QUE OTRO REY QUISISTE!

¡ADIOS!... MURIÓ MI PATRIA CON MI REY.

ROTA EN EL CAMPO SU ESPADA,

Y BORRADA SU FE Y SUS ESCUDOS,

Y UN NUEVO DUEÑO EN SU CASA.



Al rey justo destronado por rendir culto a la fe; porque aquellas lastimeras y misérrimas ruinas, lloran sangre y se querellan, cuando avanzan las neblinas de la noche, como huestes formidables del que fue. Dios de nuestros reyes antiguos: “REANIMA LOS CORAZONES, PROCÚRALES EL VALOR DE ANTAÑO EN UN MUNDO QUE SE ENFRÍA”

Memento Toletum. Recuerda el día en que la patria nació y floreció.



27/4/14

Contra todos


“Pero ¿y si los malos españoles patrocinasen los infandos proyectos, y aumentasen sus brazos a los brazos de los tiranos; y los guardianes de las leyes patrias permaneciesen tranquilos a la vista de estas demasías; y a los que debían pagar en los cadalsos se les consintiese intervenir en los destinos de los pueblos; y éstos, olvidados de su dignidad, no se apercibiesen contra sus solapados enemigos; y si a la profunda apatía se siguiese el descontento, y a éste la anarquía, y a la anarquía…entonces, ¿qué remedio?...¡qué remedio!...Pelear contra todos…pelear; y si esto no bastase, morir como españoles; como españoles, nada mas que como españoles”.


PALADÍN DE LA NOBLEZA Y LEALTAD, Y ES EL DAÑO LA RUÍN COMPENSACIÓN. EN PREMIO A LA HONRADEZ Y LA VIRTUD ME TORTURA INCESANTE PADECER QUE ME OTORGA ESTA INJUSTA SOCIEDAD. SI OTRA GLORIA NO ALCANZO A MERECER, ¡POR QUÉ, DIOS MÍO, Y PARA QUÉ NACÍ!

25/3/14

Santa locura


“(…) sólo desesperan aquellos que ven el fin más allá de toda duda. Nosotros no (…) aunque pueda parecer locura a aquéllos que se atan a falsas esperanzas. Bueno, ¡que la locura sea nuestro manto, un velo en los ojos del enemigo!”


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Los fulgores del genio deslumbran al pusilánime, los arranques de un corazón noble y animoso lo dejan pasmado. Duda de todo, es el hombre sin fe alentadora, inútil para toda empresa que suponga esfuerzo soberano, sin ideales hermosos, la tortuga que envidia al águila.

¡Un loco!, exclaman los que blasonan de discretos y los bien hallados con la apacible comodidad de un vivir sin hacer cosa y empresa de provecho. Muchos no lo entienden. Tiene que acudir a otros ilusos como él. Son histéricos, dice la gente, pobrecitos, visionarios.

¡Santa locura!¡inefable ilusión!¡visión bendita!¡Dichosos los que entienden estas palabras!. Para el hombre-masa, envuelven un absurdo. El genio se abre paso entre la muchedumbre de los pusilánimes, y los reconviene con las palabras del Redentor: “hombres de poca fe, ¿por qué dudasteis?”

11/3/14

El sueño de los héroes


El sueño de los héroes es tan largo, tan largo, que agota la vida del que se sienta a su lado en espera de que despierten. Despiertan, si, ante otras generaciones para hacerles el relato de sus hazañas y mostrarles una bella ruta a seguir en la vida. Pero no tienen por qué despertar, cuando quienes los llaman saben la leyenda exacta de los que reposan.

8/3/14

Vicisti Galilae!


“¿Quién abrirá las puertas de su boca? Espanta ver el cerco de sus dientes. Cuando estornuda arroja chispas de fuego, y sus ojos centellean como los rayos de la aurora. Cuando se levanta, tienen miedo los mismo ángeles. Si alguno quiere embestirle, no valen contra él ni la lanza, ni la coraza, ni la espada. Porque fue hecho para no temer a nadie” (Job, cap. XLI)


Y tiene legión de acólitos tanto en este mundo como en las sombras:

-¡Insensatos! ¿Contra quién dirigís vuestras envenenadas flechas?

-Contra el cielo, contra Dios –responden con furia.

-Y ¿habéis creido en vuestro delirio impío, poder escalar el cielo y arrojar de él al Omnipotente?

-Si, podremos –responden- y aplastaremos al infame y borraremos del mundo hasta su nombre. Ellos o nosotros.

Señor de los ejércitos, dichosos los hombres que confían en ti: “Venid ahora todos los demonios del infierno, quiero saber qué mal me podéis hacer. Porque tomaba yo una cruz en la mano y parecía verdaderamente darme Dios ánimo contra todos ellos”

El combate no ha hecho mas que comenzar, no dejemos nunca a la tristeza adueñarse del corazón, tristitiam non des animae tuae, porque así será pues que llegará el día en que dirán finalmente: Venciste, Galileo.

5/3/14

Fuerza moral


La fuerza moral es la virtud, que capacita al hombre para llenar sus deberes; la dignidad, que produce amor a la milicia; la gratitud, que purifica el alma; la abnegación, que sacrifica juventud y riqueza. La fuerza moral del hombre es el ESPÍRITU DE HONOR, la EXPRESIÓN DE LA DIGNIDAD, el SANTUARIO DE LA CABALLEROSIDAD, el REFLEJO DEL CARIÑO y el INCENSARIO donde la patria vierte sus glorias para perfumar el corazón de sus hijos.


La fuerza moral es la victoria, porque en ella, mas que la voluntad puede el corazón, mas que la disciplina el sentimiento patrio, mas que la obediencia el cariño, mas que el mando la intensidad del afecto, mas que la esperanza del agradecimiento el contento del terruño, y mas que las satisfacciones del presente los elogios del porvenir.

¿Qué otra cosa sino fe es esa fuerza moral, que sujeta misteriosamente opuestas cualidades? ¿No es fe la fuerza moral que levanta al pusilánime, refrena al arrojadizo, ayuda al débil y rebaja al orgulloso? Sin la fe, la fuerza moral titubearía, rodaría arrastrando los prestigios legados por el pasado y las esperanzas puestas en el porvenir. La fuerza moral basada en la fe, trae consigo la exaltación de los nobles corazones. La fuerza moral independiente de la fe, conduce al aniquilamiento de toda civilización y a la muerte de toda sociedad.

28/2/14

El hombre tranquilo


Lejos de un mundo engañoso y ajeno a las tempestades que siempre roban al hombre el reposo, humilde pero animado, ante la Fe que le inspira y no importándole que las pasiones de su alrededor se agiten: él siempre despreciará las ficciones del mundo que envuelven dolor y llanto, y tranquilo, bajo el manto de la fe y la religión hablará de lo digno y lo santo.


Su mente traspasa las densas nubes buscando siempre sagrada inspiración, y es el mismo Dios quien la sustenta, pues cosa cierta es que ésta es nada sin la fe y la religión. Por ellas nace, vive, va a la guerra, y muere. Siempre gozoso y tranquilo.

26/2/14

Soy la fuente en la roca, el dique en la corriente


Ufánate generación moderna,


Ya cada entendimiento es un abismo,

Ya cada corazón una caverna.



¿Quiénes somos nosotros para detener y encauzar esas impetuosas corrientes, que hacen rodar a todos por el suelo en confuso tropel, saltando de tumbo en tumbo, y buscando a la luz de sus pasiones y de sus miserias una felicidad que solo existe en el Cielo, y que solo pueden ver y conquistar con la luz de la Fe? Esto no impide que nos consideremos obligados a oponer a este desbordamiento todas nuestras fuerzas, para que al arrollarlas y destruirlas siquiera pierda algo de su impetuosidad y violencia; y así, a fuerza de chocar y salvar diques, llegará el día en que otros hombres con mas bríos y facultades que nosotros puedan, no ya contener el torrente, sino convertirlo en manso arroyo.

Misión de cada generación es, dejar el terreno preparado para la siguiente…porque hoy soy yunque, pero mañana seré martillo.



Yo soy el eterno luchador que nunca

ha resultado en la contienda herido.

Si no fui vencedor, ¡aun es temprano!

Tampoco se dirá que fui vencido.



Me cruzaron los brazos en la liza…

A mi rival prestáronle terreno…

Agua pedí para calmar mis ansias

Y una copa me dieron de veneno.



Removiendo el escombro de mis dichas

El verme sin amparo no me aterra…

El luchador sus lágrimas reprime

Y se lanza con ímpetu a la guerra.



Yo soy como la fuente en la roca

Revienta en busca de la luz del día…

Y saltando los riscos a su paso

Pidiendo va la libertad que ansía.

20/2/14

Caballero del Ideal


Hay quienes tienen sus miradas puestas en la altura, y en ellas siempre se ve un mundo de esperanza. En su porte se delata la nobleza de su estirpe. Son paladines del enigma y peregrinos del misterio porque nadie sabe dónde van. Si quieres saberlo, alza la mirada:


Peregrinos de la vida que vagáis por el desierto,

Los que en busca de Jordanes encontráis solo un mar Muerto

Y vivís enamorados de una estrella celestial:

Si soñáis un mundo nuevo todo luz y redenciones,

Elevad los corazones

¡mas allá del sacrificio os espera el Ideal!

Ha limpiado y bruñido las armas de sus abuelos, para pelear con ellas. Le llaman loco. No tiene el caballero ninguna comunidad de espíritu con la gente que le rodea. ¡Qué amargura!, hasta su casa le pesa demasiado. Quiere hacer que reine la justicia en la tierra. Pero está solo, porque nadie le comprende y, por lo tanto, nadie le ama. Queda Don Quijote siempre vencido, pero con el ideal enhiesto.

Pasa la vida enamorado de un ideal impalpable, que sería un martirio eterno si no la alimentase la esperanza de sentir los besos de la gloria. Así pues, ¿qué sería de la humana existencia si un ideal sublime no la guía hacia un progreso eterno? Y ¡ay de aquél que en lo profundo del alma no adora a una encantada Dulcinea!. Porque Dulcinea es la Fe que al héroe alienta, la gloria por que muere el valeroso, la verdad que el filósofo rastrea. Siempre Dulcinea.





10/2/14

Hombres sin tiempo



La cobardía siempre busca aliados en la razón; y la razón no halló jamás en los hombres pasión mas sumisa que el miedo. Todas las pasiones se sublevan contra ella, menos el miedo, que parece un hijo sumiso de la razón. Es un ardid para someter a los pueblos o a las tropas acobardadas de antemano.


Por eso la obra de nuestra salvación es exclusiva de la audacia impelida por la voluntad de los hombres. De nada sirve tener una inteligencia de mayor calibre que el ánimo mismo, pues el peso específico de la razón, es un ancla poderosa; y ya lo decía Plauto: “en la adversidad, el recurso mas eficaz es tener buen ánimo”.

La inteligencia es un escudo; pero un escudo solo es defensivo y quien se defiende se considera de antemano vencido. Tampoco sirve de nada la quietud: que no se hable de luchar por nadie; nada de correr otra vez aventuras. Aquiétese don Quijote, que está ahora para sanar en las manos de la sobrina y el ama, y aconsejado del buen Sancho, para gozar de perpetua tranquilidad.

Hemos llegado a hacer de la quietud y del tiempo, un aliado. Se educa a los hombres con un precepto defensivo que encajó en todas las conciencias: “el tiempo y yo, para otros dos”. Baltasar Gracián fustigaba en su época ese concepto defensivo y mezquino de la vida, y lo combatía rudamente: “el sin tiempo y yo para otros dos y aun para todos”. Por eso, ésa ha de ser nuestra norma, el sin tiempo, la resolución audaz y fulgurante, la audacia ciega y heróica; y para esto es preciso no vivir de las ideas del instinto, sino de aquellas ideas del espíritu, y no hay otra manera de educar el espíritu de un hombre que por medio de las luchas de la vida.

Las ideas del espíritu se encuentran donde la naturaleza ordena en los hombres y en los pueblos: en el sentimiento, aquella reserva de energías inagotable que se llama corazón, y aquí es donde se debe centrar el alma. Procedamos como la naturaleza procede: forma un corazón, palpita y en su misterioso latido va encerrado el secreto de la vida. Un hombre y un pueblo son grandes por su capacidad de sacrificio, y esa capacidad jamás la dará el cerebro o el instinto; solo tiene impulso vigoroso para crearla, el corazón.

La riqueza y la grandeza de los pueblos se labran con la lucha, con la voluntad de vivir que impera en su corazón, y éste es el templo soberano de su grandeza, desde donde obra e irradia la gracia de Dios.

5/2/14

Indomables


Vosotros sois indomables defensores de la verdad porque la oisteis los primeros de los labios de San Pablo; y la proclamáis y la defendéis; porque el Santo Apóstol os la predicó apoyado en el báculo de una espada. A la fuerza, el valor; al orgullo, la fe; y a la embriaguez de la continua suerte, el heroico desprecio de la muerte.




Florece el germen de la energía

De tu indomable raza bravía

¡Esa indomable raza de guerra

que hasta en sus odios tiene hidalguía!



1/2/14

La Tradición insobornable


Cual cristiano y caballero


Teme a Dios, guarda su ley,

Sirve con lealtad al Rey,

Sé devoto y sé guerrero.

¡Hijos del suelo rociado con la sangre de los primeros mártires! Le habéis rendido el homenaje de dolor y lágrimas: presentadle ahora el de la imitación de sus virtudes; sostened la sagrada Religión que él supo defender, y todos los demás bienes os vendrán por añadidura.

Oiréis que vuestra nación os dirá: “No creáis que triunfaréis. Me revestiré de la autoridad que me concedió naturaleza; no daré lugar a aquello que solicitáis; os echaré mi maldición, y ya no os contaré entre mis hijos; éstos se reunirán, y sumisos a la voz de su madre, os harán expiar vuestro crimen de lesa patria en un patíbulo.”

Pero a ti, hijo mío el mas amado, leal a tu casa y a tu sangre, que me has estado sujeto a mi como a Dios, ¡apártate de la mentira!, no tanto por temor de las penas, cuanto por referencia de la majestad; no tanto por motivo de adulación, cuanto por conciencia del deber. Pues la Tradición es insobornable y la lealtad impertérrita.

26/1/14

Somos hombres nuevos



Decía Jovellanos, “bajo el nombre especioso de cosmopolitas, dando un colorido de humanidad a sus ideas antisociales y antirreligiosas, pretenden reducir a los incautos, cuyo consuelo aparentan desear y cuya miseria y destrucción, secretamente meditan. No hay sentimiento honesto y puro a que no hayan declarado la guerra. La humanidad suena constantemente en sus labios; el odio y la desolación del género humano, brama secretamente en sus corazones”. Tal es el propósito del hombre viejo, individuo de la especie humana que aun después de restaurado y deificado por la gracia de Cristo, conserva el sello de su nativa condición: el hombre inclinado a la tierra, hambriento de los bienes y sediento de los gozos terrenales.


NO NOS HAGAMOS SEMEJANTES A LOS DICTADOS DEL MUNDO, nos advirtió San Agustín, pues el mundo nos odia, y NO QUERAMOS CONFORMARNOS CON ESTE SIGLO, nos dijo San Pablo, pues son sus obras la vanidad, la lujuria, la avaricia, la envidia, la maldad y el dolo.

No ya solo moral sino espiritualmente somos hombres y soldados de otro siglo, sino que además, como nos sentenció San Bernardo: SOMOS HOMBRES NUEVOS, pues para Cristo y por Cristo hemos renacido: sine me nihil potestis facere.

13/1/14

Stat Crvx, Dvm Volvitvr Orbis


El mundo moderno no tiene mañana; el hombre moderno no siente el mañana; el hombre moderno vive en una extraña embriaguez, cuyo síntoma principal consiste en el instintivo culto del momento y en el olvido de toda idea de continuación y permanencia.


No, el mundo moderno no cree en lo consecutivo, ni en lo eterno.

Y en el gigantesco horno de la modernidad caen diariamente nuevas teorías, nuevas probaturas y nuevos sistemas; pero la realidad, afirmada en las honduras del mundo, aguarda a las teorías y a las quimeras para reducirlas a humo. Y en el gran yunque de la práctica están probándose y contrastándose las que se llaman verdades; y solo son salvas las que poseen savia de vida y pueden arraigar en lo real, mientras las otras se desharán como polvo vano entre los dedos.

¡No pidas ya mas luz, hombre moderno!

Sigues siendo un enigma, y va a tu alma

Toda la sombra que del mundo ahuyentas.

No me digas que es luz eso que brilla:

Eso que atrae tu mirada enferma,

La luz no es eso que obedece al hombre,

Cuya llave regula su soberbia,

Con esa luz, si solo almas hubiese,

Toda la humanidad sería ciega.

STAT CRUX, DUM VOLVITUR ORBIS. LA CRUZ SUBSISTE INMÓVIL, EN TANTO QUE EL MUNDO GIRA.

19/12/13

Soldados de otro tiempo


“Sois generosos, sinceros, desinteresados, fieles a vuestra palabra, bravos, tiernos, llenos de delicadeza, compasivos con la desgracia, entusiastas por el bien y la belleza, intrépidos en los peligros y valientes. Rasgos semejantes a los héroes de Homero y Virgilio, pero vuestro carácter es muy diferente, porque se descubre en vosotros un sello de espiritualidad que en vano se buscaría en los héroes homéricos, y que solo poseía de un modo vago Enneas.




No olvidéis la fábula del Ave Fénix y tened en cuenta que cuando glorifiquéis a los héroes que os precedieron, éstos presenciarán vuestras honras y escucharán vuestros vítores desde el campo de la inmortalidad, y desde el mismo sitio podréis presenciar vosotros las que os hagan vuestros descendientes, si honrado mantenéis aquel legado, que lo haréis.



Y cuando no volváis, os hallaréis ya en el Reino de Dios, donde encontraréis toda felicidad. A los que ya no volverán, haréis bien en no llorarlos, padres, pues sus almas ya habrán alcanzado la eternidad. Nosotros lloraremos por vosotros. Por ellos, no.”



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Ciudad Universitaria de Madrid, 27 de noviembre de 1936



QUERIDÍSIMA CARMEN



Ya he recibido tus dos cartas en las que me felicitas. Cómo te lo agradezco Carmen, ¡no sabes el bien que hacen las cartas cariñosas! Pero en las dos revelas pesimismo, y eso Carmen, no. Hay que estar alegres, siempre alegres, riéndose, que si pierdes a un hermano, sales ganando siete y a los papás. Pero a éste además, no lo pierdes, sino que lo salvas, pues irá en todo caso camino del Cielo.



Tienes un gran recurso contra los pesares, que es rezar. Yo algunos ratos estoy triste por vuestra tristeza, pero como a papá ya se le pasó y ahora a ti, estoy alegre, mas alegre que en toda mi vida, porque estoy en paz con Dios y mi orgullo de Requeté. Y si alguna vez pienso en cosas tristes, los compañeros me alegran. Estoy tan orgulloso de ser Requeté, que si la poca valentía que tengo flaquea alguna vez ante tal o cual cañonazo, me fijo en la boina colorada y arrea, que mas hacían en nuestras guerras los veteranos, y habrían perdido menos que nosotros.



Así que, Carmen, ten mucho ánimo, que lo peor pasó ya, y si Dios quiere que nos volvamos a ver en casa, o donde sea, te daré un abrazo tan fuerte como el que quisiera darte desde aquí este hermano que se ha rehabilitado con la sufrida vida de campaña.



FELIPE

11/12/13

Non Est Pax Impiis


“Volverán los tiempos en que los creyentes, los hombres de fe, tendrán que buscar un abrigo en las vertientes de los montes y un asilo en las peñas abrujetas e inhospitalarias” (Pidal)


Estos tiempos se acercan, el espíritu demagógico y las transigencias criminales ha invadido ya todos los organismos gubernamentales y llegada ya la hora suprema, arroja ya descarado y soberbio el antifaz y se prepara a reñir la última batalla, espantosa y colosal. Se ha levantado altar con altar, blasfemias sacrílegas del pastor protestante y ya del católico, todo, al abrigo de una legalidad de la que han sido y son partícipes las innúmeras masas cándidas y creyentes, que abandonaron los lares gloriosos de la tradición hermosa y se entregaron en los brazos de una monarquía “católica como nuestros padres y liberal como nuestro siglo”.

Por eso, los guardianes de la Tradición han sañalado con dedo de adivino las tendencias y derroteros del espíritu revolucionario y con férrea intransigencia han sido los únicos mantenederos en el palenque de la idea y de la acción, sufriendo resignados dolores indecibles en defensa de su Dios blasfemado, de su Patria ultrajada y de su Rey traicionado, escribiendo una página de epopeya en la historia prosáica de nuestro decaimiento senil.

Y rezó el epitafio:



Si gloria, lealtad y patriotismo

Honor, amor al Rey, recta justicia

Sinceridad, valor, alto heroismo

Buscas, oh caminante; la malicia

El dolo, la traición y el odio impío

Lo hundió bajo esta losa: aquí yaces boina roja.



Hoy ya no saldremos al campo a desenvainar la espada guerrera, sino que en nuestros hogares defenderemos el honor de nuestras esposas y la herencia de los hijos, los derechos de Dios y la majestad de sus auténticos ministros; el huracán revolucionario se desencadenará rugiente y furioso, y nosotros, rechazaremos la agresión con la agresión y mantedremos nuestros derechos: recogernos en los montes, como soñaba Pidal, no lo haremos jamás.

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LEALTAD DE ROCA A LA RELIGIÓN DE NUESTROS PADRES, A LOS REYES, A LAS LETRAS Y A LA AUGUSTA BANDERA DE LAS MILICIAS VOLUNTARIAS DE LA PATRIA.

NO TEMÁIS, QUE LOS ERRORES DEL HOMBRE LANZADOS EN EL VASTO CAMPO DE LAS IDEAS, SON IMPOTENTES PARA DESTRUIR LAS DE LA RELIGIÓN.

HASTA QUE DESAPAREZCA LA IMPIEDAD, NON EST PAX IMPIIS, NO HAY PAZ PARA LOS IMPÍOS.



¡Oh, mujeres!


Cuando veais a un hombre descreido que niega la virtud de las mujeres, desconfía de la lealtad de los hombres, no concede la amistad, y desconoce el amor, no digáis “es un malvado”; decid solamente, “es imposible que haya tenido madre”. ¡Influencia santa y poderosa cuanto podías hacer en provecho de esa humanidad febril, y anhelante de ciencias, de descubrimientos prodigiosos, de riquezas y honores! ¡Qué noble empeño el vuestro! ¡Oh, mujeres! Vosotras ofrecéis paz, amor, ventura infinita; inclináis, conducís a vuestros hijos por el sendero del honor, podéis presentarlos mañana con el noble orgullo de las matronas romanas y exclamar como la esposa de Leónidas, “nosotras hacemos hombres que salvan a la patria”.

2/12/13

El valor y la cobardía


“No he de callar, por mas que con el dedo


Ya tocando la boca, o ya la frente,

Silencio avises o amenaces miedo…”.

Quevedo



El miedo a decir la verdad puede ser cobardía. EL riesgo de que se nos avisa o amenaza, para que callemos, para que no digamos la verdad, puede ser un riesgo espiritual o un riesgo físico. Si nos callamos en este último caso, es indudable que lo hacemos por miedo, por temor físico al daño de que se nos avisa. Pero si callamos la verdad porque nos sentimos avisados o amezados de un daño espiritual, moral o religioso, podríamos decir que lo hacemos por cobardía. No son de la misma naturaleza cobardía y miedo. La cobardía nunca es material o física. La cobardía es espiritual paradójicamente, por no serlo: porque es moral o religiosa negación de espíritu.

Un hombre valeroso y valiente, puede y debe tener miedo; lo que no puede tener es cobardía.

No, no es cobarde el miedoso, lo es el valentón y el bravucón, que en su falta de miedo enmascara su cobardía. La cobardía se da frente a la Verdad, y por eso el cobarde tiene un vacío total y absoluto de espiritualidad.

Buscaremos entonces “espíritus valientes” donde nos lo señala Quevedo: en hombres de espíritu, que dicen la verdad que sienten y que no sienten haberla dicho.

16/10/13

Traditio Latens


No existe un periodo mas o menos corto de paz absoluta en la historia de la raza humana, la vida del hombre sobre la tierra es una lucha continuada. El virtuoso lucha contra los enemigos del alma, el vicioso contra los dictámenes de la razón ordenada; el sabio, contra el error; el incrédulo, contra la luz redentora. La lucha se extiende incluso en el orden social.


En todos los tiempos ha habido lucha, y esa lucha perenne en el individuo y en la sociedad es siempre la misma: la del error contra la verdad, la del mal contra el bien. Hay mal y lucha, incluso en la tendencia económica: el camino constante de la Revolución buscando manera de infiltrarse en las últimas clases de la sociedad, e instigando, la concupiscencia del pobre contra el rico, y, tomando armas de la reciente ciencia económica, el liberalismo capitalista o el socialimo marxista (lo mismo da, que da lo mismo) que tiene un origen y un desenvolvimiento completamente revolucionario, y aprovechando lo abstracto de sus ideas de capital y de trabajo, puso en guerra a ambos elementos y metió cizaña. La lucha ha de darse entre la economía política y la economía moral, el gran conflicto de nuestros días.

La lección magistral nos la dio Balmes: “Aprovechad la tradición que vive latente en los españoles que no han renegado de sus padres, BUSCAD LAS FUERZAS VIVAS DEL PAÍS QUE SON LA SANGRE DE SU ORDEN SOCIAL, y fundad sobre esta base un orden político que sepa respirar el aire de que está impreganada la atmósfera de este siglo y de los venideros. Los hombres, como los árboles, tienen raices en las generaciones anteriores y tienden hacia el porvenir, como las ramas de aquéllos hienden los aires. NO QUERÁIS DESLIGAR A LOS HOMBRES DEL PORVENIR NI ARRANCARLES DE SU PASADO, PUES MORIRÁN COMO LOS ÁRBOLES A QUIENES QUITÉIS LOS ELEMENTOS DE VIDA QUE TOMAN DE LA ATMÓSFERA Y CORTÉIS LAS RAICES QUE LES COMUNICAN LA SAVIA DE SU VIDA”.

La sociedad que tiene el secreto de su existencia y su prosperidad no es una sociedad perdida.

Pero el hombre es mezquino y de espíritu pequeño y no ve la grandeza, ni aun teniéndola en la misma cara, y ése siempre será el sino de cualquier lucha, de cualquier empresa, y que está impreso a fuego en las palabras de Donoso Cortés: “Cuando en Jesucristo apareció en el mundo la verdad, fue crucificado. Porque el hombre a la verdad lo primero que hace es negarla, y si aparece tan clara que no da lugar a duda, lucha con ella y la crucifica”.

No está mal acabar con Tolkien: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza. Pero que tengan sol o lluvia, no depende de nosotros” (ESDLA).

18/9/13

La Lealtad jurada


"Ante la voz de mi conciencia afligida por los males de la nación, ante tantos desastres, tanta ignominia y mengua tanta, todo lo abandono, a todo renuncio, honores, dignidades, posición, hogar y familia, y voy a buscar bajo los pliegues de una noble bandera que tiene por lema "Dios, Patria y Rey"; es decir, mi creencia religiosa, mi madre España y el mandatario de la Ley, el custodio de mi libertad, de esa libertad que yo quiero y ansío para todos los fines honestos de la vida, la posible salvación de mi patria, pidiendo a Dios me perdone no haberlo hecho antes, y a la Historia, que, si se ocupa en mis faltas, se acuerde también de mi arrepentimiento y de mi pública confesión.

Voy allá, a la Covadonga de la monarquía y del honor castellano, porque quiero tener un Rey, hijo y nieto de reyes, y no un millar de tiranuelos que por turno me vejen y opriman; voy allá, donde se halla, no el señor absoluto, como se pregona para extraviar incautos, sino el representante de la tradición nacional y de las viejas libertades españolas; voy allá, porque se proclama un absolutismo noble y grande, el absolutismo de la Ley, que guarda lo mismo el palacio del magnate que la choza del mendigo, y mide por igual al prócer y al menesteroso; voy allá, para encontrarme en medio de la antigua España, entre un ejército de bravos que pelean desinteresada y espontaneamente para probar al mundo que aun alentamos, y voy allá, porque un príncipe honrado y caballero, que nunca ha faltado a su palabra y lealmente cumple hasta ahora sus promesas, me garantiza todo esto, y no es locura dar crédito a un vástago de estirpe regia, aquí donde todos nos hemos sucesivamente entregado a tanto aventurero engrandecido".

Barón de Bretauville

Fidelidad con amor, valor con honor, perjurio con venganza. Señor, sea yo si se muestra en mi, la lealtad jurada.

21/6/13

Una causa imperecedera


"Los hombres que han opinado por la continuación del antiguo sistema en su totalidad o con escasas modificaciones, pertenecen a las clases mas identificadas con él, y a las que con sus circunstancias particulares han vivido menos sujetas al aliento disolvente del espíritu del siglo.

Es pretensión bien peregrina la de exigir de un hombre que se declare a favor de un sistema que se halla en contradicción con sus ideas, sus costumbres y sus intereses; es decir, con cuanto puede afectar la convicción, la virtud, y el amor propio".

Balmes


"Porque las causas que tienen el espíritu de Dios y la fe en Dios, y el amor de Dios, no mueren nunca".

5/6/13

Al héroe anónimo


"Héroes cuyo nombre ignora la patria, y que ni sus propias madres saben que lo fueron".

Nadie sabe mas de sacrificios, que el carlista, a centenares, a miles se cuentan los que han dado su vida en todas las formas de holocausto: en la pelea; en la impotencia y tristeza del hospital, o del lecho del herido; fusilados; ahorcados como en Vitoria; perseguidos y ahumados en cuevas como a fieras salvajes; en la pobreza o amargura del destierro.

Para su vida oscura, como la de tanto héroe anónimo, no tendrá la historia una página generosa; solamente la amistad le consagrará un culto perdurable en el altar de los corazones. A su vida de martirio redentor, de sacrificio inacabable y de lucha inextinguible, ha coronado una muerte sufrida y resignada.

La memoria y la noble figura de aquel prototipo de la honradez caballeresca, de la lealtad legendaria e inquebrantable y del valor que invade los confines del heroicismo temerario.

23/5/13

Monarchia


Aun cuando sean muy complejas y variadas las relaciones del gobierno de los pueblos, el gobierno en sí mismo es uno. Porque la idea de gobierno conviene en la unidad. ¿Y qué forma es la que conviene a la unidad del gobierno? La etimología de las palabras es su mejor definición, y la etimología de la palabra monarquía, compuesta de dos griegas, que significan gobierno de uno solo, es la que contesta cumplidamente a nuestra pregunta.


¿Quiere decir la monarquía, que el poder sea absoluto, despótico y arbitrario? Si tal significara, no habría un corazón generoso que no se pronunciase contra la monarquía. Y cuando son tantos los corazones generosos que aman ardientemente la monarquía, cuando son y han sido tantos los pueblos que la han defendido y la defienden con entusiasmo inmenso, la idea monarquía, no significa ni puede significar despotismo, ni tiranía, ni arbitrariedad, porque la idea de una cosa no es el conocimiento de una relación sola y aislada, y la palabra monarquía no expresa el poder ciego e impetuoso, sino que representa el principio primordial de gobierno en sus relaciónes infinitas, pero derivándose siempre de la unidad, que es el carácter primitivo y general de todas las cosas.

El monarca es el depositario de los intereses permanentes de la sociedad. La idea moral y las ideas científicas son los límites naturales de la soberanía de los reyes y de los pueblos. Así es que, desde el instante en que ciertas leyes son reconocidas y aceptadas como verdades incontrovertibles, deben custodiarse solícitamente como el depósito sagrado del derecho, como el gran código de la verdadera libertad. Nadie puede desconocer si esto es cierto, la necesidad de una institución que se sobreponga a las pasiones y a los errores, de una institución que sin solución de continuidad ampare constantemente los grandes intereses humanos, de una institución que, sin fluctuar a merced de la fuerza y de la osadía, preste aliento al corazón, tranquilidad al espíritu y paz a la sociedad. Y esa institución, es la monarquía.

Los que batallan contra ella y pretenden fraccionar el poder, sin personificarlo en la unidad y prescindiendo de la enseñanza de naturaleza, desconocen que hay intereses permanentes, y desconocen también que hay ciertas verdades que no pueden someterse al caprichoso, inconsciente y apasionado tribunal de la muchedumbre. Por eso, en vez de divinizar la verdad, divinizan la opinión; por eso, en vez de respetar los fueros de la justicia, respetan los errores del versátil e indiscreto criterio del hombre; por eso, en vez de reconocer ciertos principios como la expresión legítima del derecho, no solo porque los promulga la conciencia, sino porque han sido, son y serán universalmente admitidos, para nada se fijan en esos principios y para todo atienden a la soberanía de la multitud.

Por eso es la monarquía aquélla que defiende ciertas verdades como inmutables, que nunca abandona el gobierno, que no transige con la anarquía porque comprende que es el mas tremendo de los despotismos y el enemigo mas encarnizado de la verdadera libertad. El poder del monarca tiene límites determinados, mas o menos naturales, mas o menos prudentes, mas o menos sabios, pero límites que garantizan el derecho y que se oponen al despotismo desenfrenado. ¿Pero qué límites tiene el poder de la muchedumbre, si en la muchedumbre se quiere hacer radicar la soberanía? No. La sociedad reclama un gobierno constante y paternal, y que si el gobierno debe ser uno, por mas que sus funciones sean múltiples, la forma de gobierno que mejor escuda tan sagrados intereses, es sin duda alguna la forma monárquica.

El País Vasconavarro, 1870

14/5/13

¡Paso a los Cruzados!


Vano empeño: un gobierno sectario
no puede de España a Dios arrojar;
que por Cristo y la fe del Calvario,
siempre está mi patria dispuesta a luchar.

Que esta pobre España tan grande algún día,
arrogante, el mundo domó,
aun es indomable, aun tiene energía,
y aquí, solo Cristo Jesús imperó.

¡Atrás, pues, los que gritan furiosos
haciendo la guerra a Dios y a su altar!
¡Paso a los Cruzados que van animosos
por Dios y su Iglesia prontos a luchar!

Miradlos: ya retan a la chusma impía
que cobarde cede; vedlos avanzar:
es su Capitana la Virgen María,
la que allá, arrogante, se alza en el Pilar.

Con su amparo a la lucha marcharemos
por ella y por Cristo, la sangre verter.
si santa es la causa ¿a quién temeremos?
¡Paso a los Cruzados! ¡atrás lucifer!

C. Rebollo

"Aquel pueblo que desplegó tan antiguo e innato heroísmo, ya en los días lejanos de Viriato, Numancia y Sagunto, renovado y consagrado con la sangre de Fructuoso, Paciano, Hermenegildo, Eulogio, Álvaro y tantos otros gloriosos mártires de la fe católica; como mas tarde en las santas batallas de la Reconquista; y después, en las orillas del Elba y en Lepanto; y también en la maravillosa epopeya de aquellas navegaciones que tan vastos campos de benéficas y pacíficas conquistas abrían a la fe católica en el Nuevo Mundo y en muchas partes del mundo viejo.

Y es este pueblo aquél en que tanto esplendor de cristiana santidad, de arte y de ciencia sacra, encendieron Dámaso y Prudencio, Facundo e Ildefonso, Isidoro y Leandro, Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Juan de la Cruz y Juan de Dios y Pedro de Alcántara, y otros innumerables; una verdadera multitud de gigantes del espíritu, que vertían amplios ríos de luz y de ciencia en Alcalá de Henares y en Salamanca.

Nos parece entender mejor, cómo y por qué, os ha concedido siempre y os concede aun la Reina del Cielo en Zaragoza, en Montserrat, tan privilegiados y envidiables favores y sonrisas; cómo y por qué, una veneranda tradición os pone en tan estrechas y gloriosas relaciones con el Apóstol Santiago. Nuestra católica y fidelísima y magnífica España"

SS Pío XI

25/4/13

La verdadera libertad bien merece la palma del martirio


"Las gloriosas efemérides que la patria lleva grabadas a fuego, que los siglos no podrán borrar, y, con el heroísmo de nuestros antepasados, formaría humillante contraste de ignominia nuestra conducta, si arriásemos la bandera negra que, desde hace mas de un siglo tremola siniestra entre las ruinas de nuestras libertades."


"...porque hubo un tiempo, en que hombres y mujeres de esta patria, prefirieron la palma del martirio a convivir con la vergüenza, y defendieron la libertad, pero la libertad verdadera. No la que proclama el liberalismo y que se le ha dado al pueblo llamándole soberano y ofreciéndole derechos individuales para estrangularle y desollarle mas tarde, dejándole a merced de los caciques; no la libertad que arranca a Cristo de nuestros corazones. No, no la libertad a la que Guizot llamó 'el peligro mas espantoso contra la sociedad'.

...porque hubo un tiempo en que nuestra monarquía era informada por el espíritu de Dios, y que allí donde reinaba, allí estaba la verdadera libertad.

...porque pudiera llegar el día, en que hastiados por las derrotas humanas y la desesperanza, temblara nuestro brazo y cayera nuestra bandera; pero sostenidos de nuevo y hallados por nuestro Padre, tremolara de nuevo lo que nunca debió caer.

Id a luchar, campeones de la Causa; no desmayéis nunca."