23/9/09

Fieles consejeros


El emblema de Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo, era un libro abierto. Siempre llevaba en su impedimenta una colección de libros, que leía con mucha frecuencia, pues sostenía que un hombre de gobierno sin libros equivalía a un edificio sin cimientos.

Uno de sus capitanes le preguntó por qué leía tanto. A lo que el Rey le contestó:

- Los libros son mis mas fieles consejeros y mis mas sabios ministros; cuando quiero saber la verdad, no tengo mas que leer sus escritos; cuando tengo necesidad les interrogo, y siempre me responden sin pasión ni molestia; y, en fin, ni me adulan ni sienten el temor de desagradarme. ¿Dónde encontrarías otros amigos así?.

Pocas veces se ha hecho de los libros un elogio mas profundo y sincero.

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