25/4/09

Spanish Point (Irlanda) y la Armada Invencible















Armas de los MacClancy


Pueblecito de la Costa Oeste irlandesa, en el Condado de Clare. Rinn na Spáinneach, en gaélico irlandés. Excelente lugar para practicar Surf.


En la costa, 2.5 km desde Miltown Malbay, Spanish Point fue llamado así después de los desafortunados españoles que murieron aquí en 1588, cuando muchos barcos de la Armada Invencible se hundieron tras un tiempo tormentoso.


Muchos de quienes escaparon de los naufragios y llegaron sin incidentes a tierra, fueron ejecutados por Lord Turlough O'Brien de Liscannor y Boethius Clancy, Alto Sheriff del Condado de Clare. La región estaba infestada de soldados ingleses. Temerosos de que los españoles alentaran una rebelión, las órdenes eran matarlos allí donde los encontraran y castigar con la misma suerte a cualquiera que les cobijara. Diez mil españoles perecieron en Irlanda, bien ahogados, bien en la soga, bien a hierro. En el Condado de Mayo, un mercenario escocés llamado McLaughlan asesinó a 80 extenuados náufragos. 72 supervivientes más fueron ejecutados en la ciudad de Galway. Matanzas semejantes tuvieron lugar en las islas de Mutton y Clare. En Donegal, 560 hombres a las órdenes de Alonso de Luzón se toparon con una columna de caballería. Tras varios enfrentamientos, les prometieron seguridad si se rendían. Los masacraron en cuanto entregaron las armas.


Dicen sobrevivió un tal Pedro Blanco, quien fue guardaespaldas de Hugh O’Neall, Conde de Tyrone, uno de los pocos aliados que encontraron los españoles. Un descendiente suyo, Owen O’Neill serviría años después en el Regimiento Irlandés del Ejército Español de Flandes.


Francisco de Cuéllar, capitán del San Pedro, náufrago en Sligo, quien escribió su aventura, escapó de Crange hacia Castletown, al Este, buscando la protección de O’Rourke de Leitrim, caudillo local que acogió a los españoles y pagaría su delito con la vida. Fue ahorcado en Londres en 1590. Cuéllar huyo al norte y en aquellos lares aun se recuerda la defensa que hizo el español del Castillo de Rosclogher, perteneciente al clan de los MacClancy. Agradecido por la defensa de su castillo, MacClancy ofreció en matrimonio su propia hija al capitán. La novia no debió gustarle mucho pues el 4 de enero escapó rumbo a la costa de Antrim, donde esperaba embarcar hacia la independiente Escocia. Con la ayuda del Obispo de Derry, escapó a Escocia y de ahí a Holanda. Su barco fue bombardeado por los holandeses en cuanto lo avistaron. Otra vez náufrago. Además, doscientos setenta españoles fueron asesinados ante sus ojos antes de que pudiera ponerse a salvo y escribir su carta a Felipe II.




También estaba, Alonso Martínez de Leyva, capitán de La Rata Encoronada, quien después de naufragar en el condado de Mayo mantuvo unidos a 600 españoles en territorio enemigo.




Todavía hoy los irlandeses atribuyen a tan trágica epopeya algunos mitos nacionales, como los «black irish», nativos morenos por la mezcla de sangre española.

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