10/12/09

El Conquistador


"Nos somos Rey de Aragón, y lo somos porque es nuestro derecho; aquéllos que vienen contra Nos, son nuestros naturales y hacen lo que no deben desde el momento que vienen a combatirnos; de consiguiente a Nos, que cumplimos con nuestro derecho, mientras que ellos hacen tuerto, nos ha de ayudar Dios, y por lo mismo no dejaremos la villa a menos que muramos, y los venceremos."

"¡Sígame quien quiera, que así hará su deber y yo seré su amigo; quien no lo haga, faltará al suyo, y me tendrá por adversario!."

Nació en Montpellier en la noche del 1 al 2 de febrero de 1208. A la mañana siguiente, cuando los clérigos de Nuestra Señora de las Tablas entonaban el Te Deum de maitines, para celebrar la Presentación de Jesús en el Tempo, fue presentado en aquella iglesia ante el Altar de la Madre de Dios el recién nacido, sucesor de la Corona de Aragón. Después lo llevaron a la iglesia parroquial de San Fermín, en el momento en que resonaba en ella el cántico Benedictus Dominus Deus Israel.

La Reina doña María, señora de Montpellier, llevó a la Capilla de Nª Sra. de las Tablas, 12 cirios de las mismas dimensiones, y a cada uno se le puso un cartel con el nombre de un Apóstol. Los encendió al mismo tiempo, y la Reina prometió dar a su hijo el nombre del Apóstol cuyo cirio permaneciese mas tiempo encendido: fue el del Apóstol Santiago.

"Este Rey de Aragón, don Jaime, fue el mas hermoso del mundo: era mas alto que todos los demás de un palmo, y muy bien formado en todos sus miembros; tenía el rostro grande, de buen color y fresco; la nariz larga y muy recta; boca grande y bien dibujada; dientes blancos y muy grandes, que parecían perlas; ojos negros, cabellos rubios, que parecían hilos de oro; hombros anchos, el cuerpo largo y esbelto, los brazos gruesos y bien hehos, y manos hermosas y dedos largos, y los muslos gruesos y bien hechos, y las piernas largas y rectas y gruesas para su medida, y los pies largos y bien hechos y muy bien calzados" (Desclot).

Sufrió herida durante el cerco de Valencia, donde bien cerca estuvo de perder la vida. La flecha sarracena que le hirió en la frente, dejó allí una profunda huella que no afeó sin embargo su rostro, orlado de cabello rubio. Aquel lance cerca de la puerta de Boatella, lo recordó el Rey: "Nada importante fue y yo mismo saqué la flecha con mis manos".

Él mismo veneró a su padre aunque su progenitor no lo hiciera de él: "El Rey mas leal que hubo nunca en España (Pedro II el católico), el mas cortés y amable. Era tan dadivoso, que sus rentas y sus tierras no le producía nada: tan buen caballero, que no lo hubo mejor en el mundo." Solo un defecto tenía en palabras de su propio hijo: que era un mujeriego:" Él era hom de fembres".

Oró don Jaime, previa la conquista de Mallorca:
"Señor Dios, harto conocemos que ha sido tu mano la que nos ha hecho rey de la tierra y de los bienes que nuestro padre tenía por tu gracia: éste es el primer hecho grande y peligroso que emprendemos; en su buen éxito hemos querido confiar, ya sea porque desde que nacimos hasta ahora, siempre sentimos la fuerza de vuestra ayuda, ya por ver que habéis querido que sirviesen a nuestra mayor honra aquéllos mismos que querían contrastar con Nos: así, pues, Señor y Creador mío, tened la gracia de ayudarnos en tan gran peligro, y haced que no sufra mengua la hazaña que hemos emprendido, en lo que no sería yo solo quien perdiese, sino Vos, mayormente si se atiende a que este viaje lo hago solo por ensalzar la fe que Vos me dísteis, y para rebajar y destruir a aquéllos que no creen en Vos. Dignaos por ello, Dios poderoso, libradme de este peligro, y haced que mi voluntad se cumpla, ya que la empleo solo en vuestro servicio. Acordaos que ninguna gracia os he pedido que no me la hayáis otorgado, mayormente si es para alguno de aquéllos que tienen ánimo de serviros y padecen por Vos; y que yo soy ahora uno de tantos.

Y Vos, Madre de Dios, escuchadme también. A Vos, que sois puente y paso para los pecadores, a a Vos os suplico por los siete gozos y los siete dolores que sufrísteis por vuestro caro Hijo, que os acordéis de mi para suplicarle que me saque de esta pena, y del peligro en que nos encontramos yo y todos los que van conmigo."

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