13/7/09

Don Carlos en Zugarramurdi


"Voluntarios:

Invocando al Dios de los ejércitos y escuchando la voz de la España agonizante, me he presentado en medio de vosotros, seguro de vuestro valor y de vuestra lealtad.

Pobres de recursos, mas opulentos de fe y de heroísmo, habéis sabido sostener a gran altura, una campaña inverosímil, fabulosa, y en medio de fatigas incesantes, no pedíais mas que una cosa: armas.

Mis esfuerzos por procurároslas no han sido del todo estériles y, llenando este deber en lo que me ha sido dable, vengo a llenar otro mas agradable a mi corazón; vengo a combatir, como vosotros, por nuestra patria y por nuestro Dios. No seré yo quien, detenido por consideraciones de conveniencia política, asista cruzado de brazos a esta lucha reparadora y heróica.

Deploro la ceguedad del ejército que nos combate porque os desconoce y me desconoce. Vosotros y yo lo recibiremos con los brazos abiertos si, en un instante de buen consejo, reflexiona que la bandera monárquica es, desde hace 15 años, la bandera de las glorias y honor de las armas españolas; si reflexiona que la sola bandera verdaderamente monárquica es la mía: la bandera de la legitimidad y del derecho.

Pero ya que las cosas no resultan así, necesario será subyugar por la fuerza una revolución impía y ruinosa, que no se sostiene mas que por la violencia.

Con una indecible emoción, recibo yo el homenaje sincero de vuestra entusiasta fidelidad. Con una indecible emoción, huello este noble solar vasco-navarro, desde donde dirijo la expresión de mi gratitud a todos los generosos defensores de la causa justa, y los acentos de mi voz a todos los españoles.

La España nos pide a grandes gritos, que corramos en su socorro.

Voluntarios ¡adelante!

La España dice que muere: voluntarios ¡salvémosla!"

CARLOS, Zugarramurdi, 16 de julio de 1873

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