7/1/10

La campana de Huesca


Verdad o mentira, las crónicas lo cuentan así:

A don Ramiro el Monje le llamaban los aragoneses "el Rey Cogulla", y como era príncipe de escaso carácter (algo parecido al de nuestro falso rey Juan Carlos), lo tenían avasallado. El Rey, no sabiendo como imponerse a los magnates, mandó a un embajador que se viese con el abad del monasterio de Saint Pons de Thomieres y le consultara el caso.

Así lo hizo el embajador; el abad le oyó y en lugar de contestarle, se puso en la huerta a cortar las cabezas de las alcachofas.
- Anda, hijo; vuelve con don Ramiro y dile lo que has visto.

Volvió el embajador y dió buena cuenta al Rey de lo que había presenciado. Lo entendió don Ramiro e hizo correr la voz de que se había propuesto fundir una campana tan grande que su tañido se había de oir mas allá de sus reinos.

Invitó a los magnates a que fuesen a su palacio uno a uno, y a medida que llegaban les iba cortando la cabeza (algo así como el periodo "Vlad Tepes" que tuvo don Ramiro). Así mató a los 15 mas principales y soberbios. Puso las cabezas en un subterráneo, convocó al pueblo, hízole bajar a la mazmorra y mostrándoles las cabezas que pendían de unos gafios, dijo:
- ¡He ahí la campana!.

El pueblo se retiró y desde entonces hubo paz en el reino.

"Y si, lector, dijeres ser comento.
como me lo contaron, te lo cuento."

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