13/4/15

Lo sublime



La naturaleza no ha elegido al hombre para un género de vida bajo e innoble, sino que introduciéndonos en la vida y en el universo entero como en un gran festival, para que seamos espectadores de todas sus pruebas y ardientes competidores, hizo nacer en  nuestras almas desde un principio un amor invencible por lo que es siempre grande y, en relación con nosotros, sobrenatural. Por eso, para el ímpetu de la contemplación y del impulso humano, no es suficiente el universo entero, sino que con harta frecuencia, nuestros pensamientos abandonan las fronteras del mundo que los rodea y, si uno pudiera mirar en derredor la vida y ver cuán gran participación tiene en todo lo extraordinario, lo grande y lo bello, sabría, en seguida, para qué hemos nacido.

La sublimidad, surge en ése para qué hemos nacido, que da grandiosa finalidad a la naturaleza humana, sacándola, con un anhelo siempre repetido y siempre frustrado, de la mísera pequeñez de lo inmediato. El patetismo, por el contrario, es la categoría estética de la modernidad en contraposición a lo sublime.


"Reina indudablemente una ley eterna e inviolable que exige el justo deber; escrita está con el buril divino, y grabada está con caracteres indelebles en el pecho de todo hombre."

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