2/12/13

El valor y la cobardía


“No he de callar, por mas que con el dedo


Ya tocando la boca, o ya la frente,

Silencio avises o amenaces miedo…”.

Quevedo



El miedo a decir la verdad puede ser cobardía. EL riesgo de que se nos avisa o amenaza, para que callemos, para que no digamos la verdad, puede ser un riesgo espiritual o un riesgo físico. Si nos callamos en este último caso, es indudable que lo hacemos por miedo, por temor físico al daño de que se nos avisa. Pero si callamos la verdad porque nos sentimos avisados o amezados de un daño espiritual, moral o religioso, podríamos decir que lo hacemos por cobardía. No son de la misma naturaleza cobardía y miedo. La cobardía nunca es material o física. La cobardía es espiritual paradójicamente, por no serlo: porque es moral o religiosa negación de espíritu.

Un hombre valeroso y valiente, puede y debe tener miedo; lo que no puede tener es cobardía.

No, no es cobarde el miedoso, lo es el valentón y el bravucón, que en su falta de miedo enmascara su cobardía. La cobardía se da frente a la Verdad, y por eso el cobarde tiene un vacío total y absoluto de espiritualidad.

Buscaremos entonces “espíritus valientes” donde nos lo señala Quevedo: en hombres de espíritu, que dicen la verdad que sienten y que no sienten haberla dicho.

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