21/8/12

Guerra sin cuartel


Que los demasiadamente crédulos, se desengañen y se persuadan de una vez que el liberalismo siendo engendro del padre de la mentira, no puede vivir ni propagarse sino con la mentira. El liberalismo, como herejía de nuestros tiempos, reclama no paz sino guerra y guerra sin cuartel.


Y lo hemos combatido desde que Martín Putero, el patriarca del Liberalismo, proclamó la libertad contra Dios, y Voltaire lo sintetizara en estas tres palabras: "aplastemos al infame", y en el deseo de Diderot de ver "al último de los Reyes estrangulado con las tripas del último sacerdote", es decir, la destrucción de toda autoridad divina y humana. Como el gnosticismo en los primeros siglos, como el arrianismo, como el pelagianismo, como el jansenismo, el liberalismo, mote simpático al orgullo de la presente generación, no es mas que la divisa satánica con que hoy se encubre y disfraza la rebelión de siempre: la Guerra contra Dios.

Guerra pues al liberalismo y al liberal.

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