17/7/12

Dios, Patria y Rey


"El que no crea que la monarquía es una gran institución que sabe conciliar perfectamente los intereses permanentes de la sociedad con los intereses accidentales de los pueblos, que lo confiese con noble ingenuidad y que lo diga en alta voz. Si España es una nación monárquica, no podrá menos de lamentarse de la orfandad de la monarquía, no podrá menos de aplaudir con patriótico entusiasmo el momento supremo en que el trono tenga Rey. La monarquía para el español, no es un medio servil de adular a quien el trono ocupa, sino el gran recurso de gobierno."

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La monarquía tradicional no es la nación burocrática de los presupuestívoros; levanta a los pueblos esquilmados y oprimidos bajo el peso de los tributos; la aristocracia, envilecida y despojada de una gran parte de sus bienes; la agricultura empobrecida y atrofiada con insoportables contribuciones; el comercio paralizado y muerto; la industria sacrificada miserablemente al extranjero; los artesanos y braceros sin trabajo; los pobres y enfermos, despojados de sus bienes; todas las clases, por último, acreedoras del Estado, sumidas en el abismo por la bancarrota liberal.

En la España de la verdadera monarquía, la unidad católica era la primera piedra del edificio social y, DESTRUIDA ESA PIEDRA TENÍA EL EDIFICIO ESPAÑOL QUE VENIRSE AL SUELO…et factum es ita. Y aun tendría el liberalismo español la audacia de usurpar para su asquerosa bandera, el símbolo restaurador de la monarquía tradicional ¿y para qué? Para blasfemar de Dios y separarlo de la política, y desterrarlo de la sociedad humana, clavando el puñal parricida en el seno de la patria, y decapitar a su Rey o derribarlo del trono.

Tiempos convulsos vive el país, “¡La Patria! No se sabe lo que se la ama, sino en días como éstos” exclamaba Mons. Dupauloup…y ese amor sea el que nos despierte y nos excite a combatir la causa única de sus desgracias, ese liberalismo antropófago y bastardo que no conoce otra patria que el egoísmo sensual, y la sed insaciable de riqueza, placeres y honores mundanos, por cuya conquista ha consumado la ruina y desolación de España.

Solo en las creencias puras está la salvación; gusta a los liberales llamarnos teócratas, tiranos e incluso fanáticos, no, no hay nada de eso, solo hay amor al pueblo y libertad verdadera: aquella libertad QUAE CHRISTUS NOS LIBERABIT, según el Apóstol de los gentiles.

EL POLÍTICO, EL GUERRERO, EL MONARCA, EL COMERCIANTE, EL RICO, EL POBRE, EL SABIO, EL IGNORANTE…TODOS LOS MORTALES, EN FIN, PASAMOS POR MOMENTOS CRÍTICOS Y SOLEMNES EN LAS PERIPECIAS DE LA VIDA, EN LOS CUALES, NI NOS ASUSTAN LAS CÁBALAS, NI NOS ATERRAN LAS BAYONETAS, NI NOS HALAGA EL ORO, NI NOS ESTREMECE LA MISERIA, PUES ELEVANDO EL PENSAMIENTO A DIOS, APARECEN HARTO MEZQUINOS TODOS LOS NEGOCIOS TERRENALES.

DIOS, PATRIA Y REY, CONSOLADORA Y MÁGICA PALABRA QUE SINTETIZA LO QUE HAY DE MAS NOBLE, GRANDE, DIGNO Y ELEVADO EN LA PERSONALIDAD HUMANA. PORQUE DOMINANDO LA MATERIA QUE MUERE, HABLA CON EL ESPÍRITU QUE ES INMORTAL, Y SE DIRIGE AL ALMA RACIONAL, DESTELLO Y PURA EMANACIÓN DEL SER ETERNO.

D. Hevia

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