2/8/10

La educación legítima, esto es, la católica


La perfección de la voluntad es lo que mas honra al hombre y mas autenticamente denota su virilidad, por ser la voluntad, expresión de todo valor humano y de toda pujanza social. Y lo que perfecciona la voluntad del hombre es la obediencia del niño; en toda educación bien ordenada hay que practicar constante y generosamente esta fórmula: APRENDER Y OBEDECER.

La Obediencia, ley imperiosa de toda vida humana. Ésta, comunica a nuestra voluntad tres cosas de que nacen su grandeza y pujanza, a saber: LIBERTAD SOBERANA, RECTITUD INFLEXIBLE Y FUERZA FECUNDA, con la cual se predispone el hombre a grandes creaciones y victorias decisivas. Es la obediencia, escuela de fortaleza y aprendizaje de poderío, y engendra hombres fuertes porque no se impone brutalmente a la infancia, siendo de suyo libre y soberana.

Aprender a creer, para que se desarrolle la inteligencia; aprender a amar, para que se desarrolle el corazón, y aprender a obedecer, para que se desarrolle la voluntad; tales son los tres elementos primarios de toda educación legítima: esto es, LA CATÓLICA. POR EL CONTRARIO, LA ANTICATÓLICA, EMPIEZA A ENSEÑAR LA DUDA PARA QUE SE DESARROLLE LA INDIFERENCIA Y LA FANTASÍA DE LA DÉBIL CABEZA DEL HOMBRE, DE SU EFÍMERA INTELIGENCIA, Y SE PIERDA HASTA EL SENTIDO COMÚN, es decir, para que se desarrolle la voluntad de toda rebeldía contra toda clase de leyes y autoridades: la anarquía es su legítimo resultado. Ésta es la causa de la enseñanza atea, aunque disfrazada con la careta de la libertad de enseñanza, así como en nombre también de la ciencia, de la ilustración, cultura, progreso indefinido y civilización moderna ¡JA!. He aquí porque los revolucionarios, tratan por excelencia de APODERARSE DE TODA ENSEÑANZA: he aquí lo que conllevará: la muerte de la sociedad con todo lo existente.

El gran misterio de la educación legítima (la católica) es inculcar en los niños profundo acatamiento a aquella apacible majestad, donde tan confundidos andan respeto y amor. La escuela católica es la mayor escuela, la mas digna y sublime que existe en el mundo: ES LA ESCUELA DEL RESPETO, ES LA ESCUELA DE LA VERDAD. Cuando llega el desprecio a la educación cristiana y católica, entonces hiere al respeto en su raiz primordial, sube, por decirlo así, a matarle en el seno de Dios; después de este atentado, en razón directa de la altura a que ha tenido que elevarse, derrúmbase luego por la sociedad, echando por tierra todo cuanto en ella sobresale. NADA OBTIENE YA ENTONCES RESPETO LEGÍTIMO, NADA; NI LA MONARQUÍA, NI LA PATERNIDAD, NI LAS LEYES, NI LAS INSTITUCIONES, NI LOS HOMBRES, NI LAS COSAS.

El carácter distintivo de la falsa educación, es la degradación de la sociedad, el ultraje a la dignidad, el menosprecio a toda la altura que puede alcanzar en la tierra; el desprecio al hombre y del hombre a sí mismo; el desprecio al mismo Dios como prueba del gran vértigo del orgullo del hombre, de su soberbia, de su egoísmo, de su ingratitud.

LA NATURALEZA ES LA LEY DE NUESTRA EDUCACIÓN, PORQUE ES NECESARIA A NUESTRA VIDA; EL AMOR ES LA LEY DE LA EDUCACIÓN PORQUE NECESITAMOS AMAR; EL RESPETO ES LA LEY DE LA EDUCACIÓN, PORQUE NECESITAMOS RESPETAR. Sea pues la católica, la educación que mas eleva al hombre y su espíritu.

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